En los últimos días se está hablando del cooperativismo como un modelo viable y sólido en tiempos de crisis. Pasado mañana, 10 de diciembre, se celebra en el Palacio de Quintanar una jornada en la que se abordará el éxito del cooperativismo. Esta será organizada por la Fundación Caja Rural. Asimismo, hoy hemos sabido que en Baleares están aumentando las cooperativas, con notable éxito. De hecho, en tres años han generado más de 2.500 puestos de trabajo.

Pero la cooperativa no es solo un modelo de negocio resistente a las crisis. Es también la empresa del futuro, la que mejor se puede adaptar al contexto marcado por la tecnología en el que vivimos.

Se trata de un modelo en el que capacidad de decisión, trabajo, beneficios y responsabilidades están equitativamente repartidos entre sus miembros.

Por un lado, cada vez es menos necesario el trabajo físico. Los diferentes procesos industriales están cada vez más mecanizados. La cooperativa posibilita la modernización sin que sus miembros vean afectada su fuente de ingresos debido a la destrucción de empleo que supone la mecanización. Esto por lo que respecta a las cooperativas basadas en un sistema de producción tradicional y siempre que la cooperativa no esté viciada por estructuras jerarquizadas ajenas a su naturaleza.

Pero en la actualidad estamos entrando en un nuevo continente, todavía insuficientemente inexplorado desde un punto de vista económico: #Internet. Se trata de la economía de la información y el conocimiento, un mundo que funciona a través de redes de información, la cual es indexada de forma automática por motores de búsqueda y posicionada en lugares más o menos privilegiados en función de su relevancia y de su calidad.

Vídeos destacados del día

Asimismo, los usuarios de las redes sociales también diseminan de forma reticular la diversa información que hay disponible online, así como la nueva información que ellos producen.

Estas redes de información, cuya prosperidad depende de la calidad de la información en términos de calidad lingüística (ortografía, gramática y estilo) y de optimización para los motores de búsqueda, son el sustrato para el desarrollo de prácticamente cualquier tipo de actividad online, especialmente la publicitaria, la comercial (venta de productos y servicios) y las industrias del turismo, el ocio y la cultura. 

Teniendo en cuenta lo anterior, el modelo cooperativo se perfila como el tipo de empresa que puede tener éxito en Internet, sobre todo teniendo en cuenta la necesidad de coordinación y colaboración entre los diferentes agentes que exige este medio (productores de contenido, analistas, diseñadores, community managers, etc.). Este modelo se vuelve especialmente atractivo cuando tenemos en cuenta que, a nivel de mediana y pequeña empresa, lanzarse al mercado de Internet supone competir con gigantes como Amazon, eBay, La Casa del Libro, Fnac, Tripadvisor, Kayac, etc. con los escasos recursos económicos y humanos disponibles a este nivel.