Dice  #Mariano Rajoy, ese al que le pagamos 78 mil 185 euros anuales por ser presidente del Gobierno de España, que la crisis ya es historia pasada. Lo dijo ayer en la clausura de un encuentro de empresarios.

Al escuchar la noticia, uno piensa que qué lástima que las cifras macroeconómicas no lleguen aún a la ciudadanía. Porque qué casualidad que las declaraciones de Rajoy sean la víspera del día que la autónoma responsable de un pequeño negocio se va a reunir con los propietarios de local para intentar negociar una rebaja del alquiler pues no puede pagarlo y ya debe varios meses. Qué lástima que la noticia de Rajoy coincida también con más noticias sobre desahucios.

Dice el presidente que ya se va a notar la reactivación del consumo, que ya se nota en los sueldos. La inmensa mayoría de comerciantes y trabajadores con los se habla entre el común de la ciudadanía no se ha enterado todavía. Pero ya sabemos que las grandes cifras llevan su ritmo mientras la realidad cotidiana otro distinto. Con optimismo y benevolencia intelectual, recibimos con alegría las palabras de Rajoy, esperando que antes o después, la mejora real de la economía, esa que, de momento, sólo puede ver el gobierno, llegue al común de los mortales.

Pero resulta que no, resulta que informa el Banco de España que la deuda pública bate récords en todas las comunidades autónomas españolas. Según el Banco de España, la deuda alcanza cifras récords en 12 comunidades, reduciéndose sólo en Aragón, Galicia, Navarra y el País Vasco.

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La deuda pública española es espeluznante,  no es una percepción subjetiva de ciudadanos escasamente informados, son datos oficiales del Banco de España.  Son cifras que está obligado a conocer el presidente del gobierno. Son números con los que es imposible entonar cantos de optimismo como los entonados por Mariano Rajoy, declaraciones que, con las informaciones que se conocen, no son sino cantos de sirena.

Los datos publicados por el Banco de España son la fotografía de un país arruinado y en el filo de la navaja. La bolsa lo confirma. La última reforma constitucional realizada por PSOE y PP que obliga a la nación a anteponer el pago de la deuda a cualquier otra prioridad y la enormidad de nuestras deuda con las astronómicas cifras de intereses que ello obliga a pagar, colocan a nuestro país permanentemente al borde del precipicio.

En los últimos días hemos podido percibir lo endeble de nuestra situación, estamos a expensas, por ejemplo, de lo que pase en Grecia. Grecia está a punto de cambiar de gobierno, el actual no puede sacar adelante los presupuestos, si ganan los que dicen las encuestas, Grecia no pagará la deuda, y eso será un grave problema para el resto de la Unión que ha comprometido ingentes fondos en el rescate griego.

La prima de riesgo ya ha comenzado a resentirse (aumentar) con los problemas griegos. Que la prima de riesgo suba significa que los intereses de nuestra deuda suben, que deberemos más y que tendremos que pagar más. En una situación tan frágil, es imposible creer ni confiar en Rajoy