Jorge Fernández Díaz es ministro de Interior y cobra por decir barbaridades sin pestañear, haciendo como que las cree e incluso creyéndolas. Algunas de sus declaraciones son auténticos despropósitos. Vamos a ver algunas de ellas a continuación.

"Desde despachos del norte de Europa que no tienen este problema, desde el centro de Europa o desde otros lugares que dan lecciones de humanitarismo yo les diría que me den esa dirección y que enviamos a esta gente, eso sí, con el compromiso de que les van a mantener y que les van a dar un puesto de trabajo adecuado a su dignidad y a sus competencias". Fernández Díaz pretende justificar las devoluciones en caliente de los inmigrantes que saltan las vallas de Ceuta y Melilla.

Se trata de inmigrantes ilegales que, antes de ser repatriados, tienen derecho a ser asistidos por un abogado. Tales devoluciones en caliente son, por tanto, ilegales.

Merece la pena poner de relieve que cuando el señor Fernández Díaz devuelve a los inmigrantes que saltan la valla, no lo hace previo "compromiso de que les van a mantener y que les van a dar un puesto de trabajo adecuado a su dignidad y a sus competencias". Esta exigencia solo es válida, desde su punto de vista, en estas circunstancias. Pero parece ser que es completamente irrelevante cuando se trata de sus países de origen. Allí sí que pueden ser enviados, aunque no vayan a tener garantizado dicho puesto de trabajo ni su mantenimiento. De hecho, si vienen a Europa es porque en sus países de origen no tienen tales cosas garantizadas.

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El señor ministro acusa de hipócritas a todos los que han denunciado las devoluciones en caliente, sin embargo, las palabras de Fernández Díaz sí que son una clara muestra de hipocresía.

Pero Fernández Díaz tiene mucho más que decir. Tal y como ha sugerido, el hecho de que los inmigrantes salten las vallas de Ceuta y Melilla supone un ataque a la soberanía nacional: "Las fronteras delimitan el territorio y el territorio va íntimamente unido a la idea de soberanía. Tenemos el derecho y el deber de defender nuestra soberanía". Es decir, cuando un inmigrante entra de manera ilegal en España, estaría, desde esta perspectiva, atacando a la soberanía española. Ahora bien, como se ha dicho antes, las devoluciones de inmigrantes en caliente son ilegales, así que, en la medida en que la ley se apoya en el soberano, ¿no es en realidad el Ministerio del Interior, con el señor Fernández Díaz a la cabeza, quien ataca a la soberanía española?