Vivimos en una sociedad cambiante, donde todo evoluciona muy rápido, tan solo hace falta mirar a la tecnología para darse cuenta del ritmo vertiginoso que llevamos. Y este ritmo parece que se ha trasladado a los centros educativos y a la organización educativa en general, donde se busca apostar siempre por metodologías innovadoras que apenas llegan a implantarse o que sinceramente son inviables dentro de un aula o centro educativo.

Con la velocidad de cambio es apenas posible realizar una programación de un proyecto que sea duradero en el tiempo, ya que las leyes que sujetan el sistema pueden haberse modificado haciendo que esta programación se desmorone por si sola.

Y es por ello que estos "proyectos", por así llamarlos, actualmente tan solo sirven para conseguir una reestructuración de las aulas y apenas un leve cambio en la metodología pero que esto consiga un cambio en el alumno significativo, sino que se sigan enseñando los mismos conceptos de una manera muy poco distinta o directamente igual. Y es por ello que debemos plantearnos si las innovaciones sirven de algo, al menos las de largo periodo, o no son posible aplicarlas debido a la velocidad de cambio de la sociedad actual y el mundo en general.

Teniendo estos conceptos claros, quizá para llevar a cabo un proyecto, unidad didáctica o programación, primero de todo debemos detenernos, saber de dónde venimos, donde nos encontramos y saber hacía donde nos queremos dirigir. Pero evitando que un posible cambio en la ley nos desmorone todo este proyecto.

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Una innovación educativa no solo se basa en cambiar todo para realizar lo mismo de una forma diferente, sino de crear algo nuevo, buscar, analizar y comprender ideas o formas de trabajo que puedan ser aplicadas no solo en el aula, sino en la vida en general.

Ahora mismo, y por desgracia, estas innovaciones no se están realizando de la manera en la que se deberían realizar. Se busca el cambio, pero muchas veces se deja de pensar en los alumnos que tenemos delante, simplemente pensamos en como cambiaríamos nosotros el clima escolar, cuándo deberían ser los alumnos los partícipes principales de estos proyectos. No reestructuremos las aulas, creemos unas nuevas a través de la imaginación docente.