Un reciente informe presentado en el Senado de los Estados Unidos denuncia graves delitos contra los Derechos Humanos cometidos por la Agencia de Inteligencia estadounidense sobre detenidos en presunción de complicidad con los terribles atentados del 11 de Septiembre de 2011.

Hasta aquí la noticia que acaba de dar la vuelta al mundo, conmocionando al "mundo libre", y hasta recrudeciendo las heridas causadas por aquel terrible atentado a las Torres Gemelas, cuando la Administración Bush no dudó en perseguir al terrorismo islámico, fuera donde fuera, y - según este escandalizador informe- autorizando a sus servicios especiales a "hacer lo que fuera" para atrapar y castigar a los culpables.

La Administración Obama ha recibido con bastante disgusto el informe presentado por Dianne Feinstein, Presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, pero no tuvo más remedio que "apechugar". Es decir, defender a los suyos "Nuestros profesionales de inteligencia son patriotas y hoy estamos más seguros gracias a su servicio heroico y a su sacrificio", afirmó el actual Presidente de los Estados Unidos.

Para matizar, tal vez en nombre de la democracia, de la que tanto hace gala los Estados Unidos de Norteamérica fuera de su país y poco manifiesta puertas adentro, y también en nombre de un inmerecido e injustificable Premio Nobel de la Paz, Barack Obama agregó que "La Administración de George Busch afrontó decisiones urgentes y que algunas de ellas fueron contrarias a nuestros valores".

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El primer presidente de raza negra de la historia de los Estados Unidos concluyó su descargo ante la perplejidad y el horror que despertó a nivel global el informe que venimos mencionando con la siguiente frase "Ninguna nación es perfecta, siempre es positivo revisar el pasado para cambiar y mejorar". A su vez, el Pentágono ordenó reforzar todas las bases y embajadas que los Estados Unidos tienen repartidas por todo el mundo ante el temor de que la revelación del informe sobre el horror de las torturas de la CIA despierte, además del esperado incremento del odio islámico hacia el gran país del norte, deseos de venganza.

Muchos periodistas y especialistas en Derechos Humanos han escrito columnas y notas de opinión manifestando su total repudio a las practicas, ilegales e inconstitucionales de la Agencia de Inteligencia Americana. No se trata de "defender" a los asesinos, fueran los que fueran, en este caso los de Al Qaida, sino más bien de puntualizar que la única manera de "luchar" en procura de un mundo más libre y más justo es precisamente evitando comportarse como aquellos que imponen su poder sobre otros, sobre todo los más débiles, y que no contemplan ningún criterio de enjuiciamiento ni de justicia frente a sus enemigos, una vez capturados e indefensos.

Aquí, sin ir más lejos, y sin abundar en todos los detalles obscenos respecto a los métodos que empleó la CIA para interrogar a los presuntos sospechosos de terrorismo, me estoy refiriendo también a las "decapitaciones filmadas" y difundidas por todo el mundo por parte de terroristas que forman parte del mal llamado "Estado Islámico". Sí los Estados Unidos de Norteamérica, con todo su poder y con toda su historia, y como emblema del mundo libre, occidental y civilizado, se comporta igual o peor que su enemigo- como así lo demuestran las torturas de la CIA- no nos llevará a más que a una escalada de violencia imparable donde ya nadie vivirá seguro, y sin duda que estaremos por completo solos y perdido.