Los cazadores se sienten bastante enfadados con los animalistas y activistas por catalogarles de "monstruos". Si bien es cierto que hay quienes siendo cazadores dicen cuidar a sus perros, lo cierto y verdad es que usan a sus canes para batidas donde al final morirá algún otro animal.

Los cazadores siempre hablan de nuestros antepasados. Recuerdan que el hombre cazaba para sobrevivir y por lo tanto la caza es algo que nos recuerda a nuestras raíces.

Hoy en día, en cada ciudad hay diversas superficies, supermercados, pequeños comercios donde te ofrecen una gran diversidad de alimentos sin necesidad de que tengas que ir a cazar para poder comer.

Pero algunos además lo ven como un deporte que no daña a nadie.

Tras la temporada de caza los refugios de animales y perreras se saturan. Y eso con algo de "suerte" para los perros, porque hay muchos otros que aparecen en cubos de la basura, ahorcados o degollados en cualquier cuneta. Si la caza trae consigo ese tipo de cosas ¿de verdad no causan ningún daño?.

Una gran amiga y animalista cuyo nombre es María Corral Guerrero natural de Córdoba, en Diciembre pasado año, pasó uno de sus peores días de su vida. Aquel día María iba conduciendo y tuvo que parar a un lado para hacer una llamada de carácter laboral. Hacía un frío glacial y por lo tanto tenía todas las ventanas bien cerradas. Mientras conversaba vio algo extraño, una furgoneta blanca paraba y tiraba algo en la carretera. Entonces se marchó a toda prisa.

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María bajó del coche con el corazón en un puño temiéndose lo peor. Se trataba de una galga joven, a la que habían arrancado la piel y sus ojos salían de sus órbitas. Había fallecido entre angustia y dolor. Una posterior necropsia reveló que le fue introducido algún objeto por el ano, por lo que sus intestinos estaban alojados en su caja torácica. Según la misma, esa perrita sufrió una auténtica agonía antes morir.

Tan solo unos meses antes ocurría otro hecho que nos dejó sin sangre en las venas. Se trata del caso Podi. Una perrita abandonada de raza podenca era tiroteada por un cazador mientras buscaba alimento. La perrita recibió tres tiros, los cuales con el primer impacto de bala fue a parar a su ojito, el segundo hizo volar su pata por los aires y el tercer disparo en el pecho la llevaría a una muerte segura. Pacma denunció este hecho e incluso se llevó acabo una manifestación en Granada, pero hasta hoy poco se sabe "ya que se tratan solo de animales" para los que podrían hacer algo.

Sin ir mas lejos, ayer leía que la policía recogió en Puertollano, una perra de raza galga con vida de un contenedor de basura. Presentaba diversas mordeduras y ayer una protectora llamada Huellas se hizo cargo del animal.

Son solo tres ejemplos de los cientos de casos que aparecen cada año. Pero me han hablado de casos de animales con severa desnutrición, con tumores no tratados, con heridas producidas en las rehalas no curadas que posteriormente se infectan y dan lugar a la muerte del animal.

Siempre habrán cazadores que se den golpes en el pecho diciendo que aman a sus perros y puede que sea cierto. Pero a veces, pagan todos justos por pecadores. Pues tantos casos y tan duros hacen que adquieran esa fama y se les relacione con el maltrato animal. De todas formas, no dejan de usar a sus perros para dar muerte a otros seres vivos que en muchos casos ni se los llevan a su mesa. Matan por " deporte". Pero un deporte que no sana su corazón sino que acaba con el corazón de otros seres vivos.