Tal y como era de imaginar, Grecia tendrá nuevas elecciones el próximo 25 de enero. Y mentiría como un bellaco si dijese que no me alegro. Confío en que sea un primer paso para recibir sangre nueva en los diferentes Congresos de Diputados de países con una necesidad manifiesta de ello. Entre ellos está España, por supuesto.

En este caso, mi alegría viene dada por la insistencia de los griegos en llevar la contraria a Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea. Este señor tuvo el arrojo de decir que quería ver caras conocidas en la presidencia del país heleno. Claro, como gestionaron con tanta “brillantez” el crecimiento del país y su posterior Crisis que les ha llevado a un rescate y caminar al borde del abismo durante años, es lógico que quiera que estos mismos políticos incapaces y desaprensivos sigan gobernando las instituciones del territorio que vio nacer la democracia.

Considero que estamos llegando a un punto bastante irritante de estancamiento político en Europa. Aquellas voces que al inicio decían que había que cambiar las bases del capitalismo y refundar la democracia para salir de la crisis son las mismas que a día de hoy nos tienen en un estado catatónico de incapacidad total. Y lo más triste de todo es que no solo no ha habido un solo cambio, es que lo poco diferente es que ahora somos más pobres, con menor poder adquisitivo y aceptamos lo que nos venga de buena gana porque “es lo que hay”.

En Grecia, al igual que en España, han “sufrido” durante décadas la comodidad de cambiar del partido socialista al de derechas sin que hubiese una oposición seria que les hiciese temer por su estatus cómodo.

Ahora aparece Syriza, una especie de Podemos a la griega.

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Les llaman extremistas y hacen que salten todas las alarmas. Pero yo me pregunto, ¿qué esperaban? La gente necesita algo de esperanza. Tienen que saber que más allá de los gobiernos acomodados e incapaces hay algo más. No es justo que lo que la población europea sufre. Y esto es así por la acción y omisión de políticos de reducida capacidad, corto alcance de miras y aprovechamiento de los recursos públicos en propio beneficio. Así pues, tratamos de buscar otras vías, soluciones diferentes. Algo que nos permita recobrar la esperanza.

Si Syriza gana en Grecia y gobierna, que se aten los machos los gobernantes españoles. Puede ser que Podemos vaya detrás. No se si será para mejor o pero el cambio, pero es necesario. De eso no hay duda.