Qué pena que el tiempo corre y que el tiempo que nos hemos dedicado a nosotros mismos y no lo hemos compartido con nuestros hijos ya no vuelve.

Es más fácil para muchos padres que los hijos vean muchas horas la televisión o estén enganchados a pantallas, jugando a la play, videosjuegos distintos, el mismo ordenador, que estar con ellos en una excursión, de compras o haciendo un postre o comida junto a sus padres.

Veo cada vez más individualismo en gente muy joven. En el metro todos con su whatsapp, o con juegos en el teléfono, son grupos que aunque vayan amigos juntos se pasan el día con su música enganchados o con sus juegos en el móvil.

Parece la generación de los embobados, conversan muy poco con sus amigos, van demasiado a lo suyo, dependen de la música mucho, no veo a muchos pensando sin aparatos entre las manos.

Espero que esa moda pase y que el enganchamiento se les vaya pasando. Incluso en clase, siguen con el whatsapp, aunque esté prohibido llevar a clase los móviles.

Si fomentáramos de alguna manera la lectura de buenas novelas, que enganchen o buenos libros que les puedan interesar y dedicaran menos tiempo a la televisión sería mucho mejor para la gente joven desde los catorce a los veinte años.

Hacer deporte con los hijos, o dedicarles una tarde de compras o de entretenimiento es lo que muchos hijos demandan y es lo que más nos cuesta dar a los padres: nuestro tiempo.

En el anuncio último de Ikea, lo demuestran con una serie de niños que además de hacer la carta a los Reyes Magos, se le pide que hagan una carta pidiéndoles algo a sus padres: lo que estos niños demandan es: que jueguen al fútbol conmigo, que cenemos o comamos juntos, que me cuenten cuentos.

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Creo que esta demanda de tiempo con nuestros hijos nos debe hacer reflexionar si lo más importante para nosotros son ellos o lo más importante es nuestro descanso los fines de semana después de tanto trabajo diario.

Para muchos, el negocio que tenemos entre manos más importante es la familia, los hijos.