El sábado en el Santiago Bernabeu, se oyeron gritos contra Cataluña y contra Messi, insultos zafios como los que puede uno escuchar en cualquier estadio, solo cambiarían los nombres de los protagonistas.

Después de la muerte del miembro del hincha del Deportivo de la Coruña, parece que todo el mundo se apresura a tomar medidas, cada uno a su manera. Los clubes que siempre han mirado para otro lado cuando del tema ultra se hablaba, ahora parece que han despertado de sopetón y quieren arreglar en una semana la violencia física y verbal en los estadios.

Igual que las directivos del Fútbol, podríamos decir lo mismo de la prensa, que rara vez se ha mojado con el tema.

Es facil criticar el fenómeno ultra siendo periodista de élite pero si te vas a cualquier ciudad de provincias e intentabas denunciar la permisividad de un club con ciertos individuos te arriesgabas a que el club te dijese que eran buenos chicos y que un día paseando por la calle, alguno de esos buenos chicos te diese un susto.

El Real Madrid necesita una grada animosa, pues el Bernabeu pese a lo mitos, solo anima en finales o eliminatorias complicadas europeas, el resto del año parece un teatro. La fórmula es tener todo lo bueno de los ultras: fidelidad, cánticos y tifos, sin el resto de efectos colaterales que implican violencia. Ese estado ideal es el que busca la directiva blanca.

Los deseos de Florentino Perez en el fondo son los de todos los directivos del fútbol y si desde la LFP o el Gobierno, se emprende esta especie de cruzada contra la violencia en las gradas, mal lo tienen los ultras para continuar en la liga española.

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Lo que es criticable es que todas estas medidas se quieren realizar de una manera radical en una sola jornada, hace dos semanas se podía insultar y ahora de repente te expulsan, con razón pero parece que esos hinchas han sido cabezas de turco.

Durante décadas se ha estado insultando y llamando de todo en los fondos de los estadios, tanto de los rivales como de directivas o jugadores propios. Gritos racistas, banderas racistas, anticonstitucionales y demás pancartas políticas. Comportamientos que son casi tradicionales y nadie tomaba el toro por los cuernos. Esperemos que el clima de estos días sirva para concienciar y afrontemos una nueva época en el mundo del fútbol en España.