A pesar de las recomendaciones de organismos internacionales como la ONU, el Partido Popular, ha rechazado la propuesta de la Izquierda Plural, de la Ley de Memoria Histórica, así como la del Partido Socialista, por la cual se pretendía retirar la tumba del general Francisco Franco del "Valle de los Caídos", en Madrid. Esta iniciativa tenía el fin de transformar el significado conmemorativo de este símbolo de la represión franquista. El PP ya rechazó este mismo mes de diciembre, en un pleno, la reanudación de la Ley de Memoria Histórica, volviendo a "abofetear", si se me permite la expresión, a las Asociaciones de Víctimas del franquismo.

Los populares aseguran, con el respaldo de la Iglesia Católica, que el Valle de los Caídos "es un símbolo de todos los que perdieron la vida en la Guerra Civil española", y que por lo tanto, se trata de un lugar de culto "sin ningún significado político".

Asimismo señalan que sería un atentado contra su honorabilidad el hecho de censar a todos los cadáveres que se encuentran allí enterrados. Desde luego, no piensan lo mismo de aquellos cuyos cuerpos aún permanecen sin identificar en fosas comunes y en las cunetas de nuestras carreteras, por favor, entiéndase la ironía.

Se sabe por diferentes referencias históricas que durante la construcción del mausoleo, se recurrió a la mano de obra de miles de presos de guerra del bando republicano. Muchos de ellos murieron por las condiciones laborales que implicaban numerosos accidentes. Dependiendo de la fuente que se consulte, nos encontramos con que el número de prisioneros republicanos que perecieron durante la obra van, desde catorce hasta veintisiete mil; nótese la desproporción.

El diputado del PSOE, Odón Elorza explicaba que con respecto al monumento sólo cabían los siguientes procedimientos, véase: uno, no hacer absolutamente nada.

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Dos, iniciar un proceso de saneamiento democrático, depurando el significado del mausoleo, que en la actualidad sigue siendo un lugar que glorifica la persona del dictador. Y la opción tres, que consistiría en destruirlo definitivamente. Elorza asegura que el PP, en este asunto, se muestra contrario a cualquier tipo de consenso, imponiendo una vez más su mayoría absoluta en el Congreso.

Los populares también se han burlado, con su habitual desparpajo, sobre la existencia de vías públicas y monumentos conmemorativos que conservan aún los nombres de personalidades afines al régimen. Alegaron en ese sentido que, "por esa regla de tres, se deberían eliminar igualmente aquellas conmemoraciones dedicadas al monarca Carlos V".

Después de los esfuerzos finalmente nada ha cambiado. Parece que las víctimas del franquismo deberán esperar una legislatura más. En España, pese a haber ya investigaciones internacionales a cargo de la Interpol, que condenan e investigan el franquismo, el gobierno mediante su estatismo, sigue ensalzando, con su cinismo habitual, la figura del dictador como si tal cosa.