La opinión pública esperaba con expectación el discurso de un debutante en esas lides como era Felipe VI. Desde el primer momento se podía ver que quería imponer su propio estilo a la hora de hacerlo, se obvió el despacho donde acostumbraba a hablar su padre y prefirió una sala de palacio, un toque de cercanía que dejó acompañar por las fotos con la reina Letizia y las infantas.

El mensaje era claro y quiso recalcar que la nueva familia real ha tomado el relevo y son los reyes y las infantas. Los críticos echaron en falta una referencia más explícita a los turbios asuntos judiciales que persiguen a su hermana la infanta Cristina y a su esposo Iñaki Urdangarín, pero las referencias a los corruptos y a no hacer tratos de favor dejaron constancia que el nuevo Rey, dejará que la justicia haga su trabajo y no hará nada para sacar la cara por una hermana que con sus actitudes hizo flaco favor a la institución monárquica.

No faltó la mención al problema catalán. Felipe VI desde el principio de su mandato ha intentado dar la importancia que merece al problema catalán, cosa que debiera hacer un gobierno que sigue empeñado en mirar para otro lado. A primeras horas de esta mañana ya se podían leer las reacciones del Presidente de la Generalitat y demás políticos catalanes que de forma moderada han aplaudido el que se hiciera mención expresa ha dicho problema pero que no dejan de querer que el pueblo vote en referéndum para decidir su futuro.

La defensa de la constitución y la aplicación de las reformas necesarias para abordar con firmeza una regeneración democrática fueron algunos de los temas que el monarca defendió con más vigor en una noche en la que se volvió a tratar el tema de la crisis, de la cual lentamente se empieza a salir en términos económicos pero que para muchos españoles no se ve reflejado ni en el día a día ni en las vergonzantes cifras de paro.

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Asimismo, lo que sí que quedo patente es el verdadero interés de Felipe VI en esforzarse por que su mensaje fuera claro e ilusionante para un pueblo que en los últimos años ha visto como los casos de corrupción en la política han llegado a niveles insoportables.