La sociedad mundial, cuerpo vivo e infectado por el Poder, virus, capaz de mutar e infiltrar cualquier sistema, sin ser reconocido como patógeno, mediante proteínas de reconocimiento ingresa a la célula, se apodera del núcleo, de la central de mando y desde allí ordena producir lo necesario para replicarse hasta estallar la célula con miles de copias similares que ocuparan otras células, repitiendo el mismo proceso hasta infectar todo el cuerpo. Esto ocurre en la sociedad, en su variable económica: es como el sistema osteomuscular, digestivo y cardiovascular, encargada de la producción y trasformaciones de poder económico en otros poderes y hace que la distribución del 90% de la riqueza mundial la posean menos del 20% de personas y casi el 60 % lo posean menos del 1% de la población mundial. Distribución difícil de realizar, requiere de músculo financiero, gran capacidad económica de las élites virales.

Maraña de actores socioeconómicos inmersos en un mercado coloidal, donde el virus pone sus leyes, deja entrar o salir productos, materias primas o desechos según sus órdenes a membranas selectivas, cambiantes, dinámicas, con tendencias, que recubren todos los pequeños organelos, vacuolas , retículos, mitocondrias: microempresas, industria, el campo, pequeños comercios encargados del flujo de productos, servicios y capitales necesarios para la vida de los grandes emporios económicos virales: multinacionales, corporaciones, banca privada; cuyo objetivo principal es la acumulación de capital que se puede trasformar en poder, energía financiera (ATP financiero), utilizando vías anabólicas, de capital y de poder utilizado en el control de las directrices del mismo Estado a través de la variable política como Sistema linfático, hematopoyético , retículo endotelial, sistema de defensa, burlado en su seguridad por este virus, que manipula e instaura su propio sistema de defensa a través de instituciones administradoras y controladoras del monopolio de defensa, cuyo fin es transformado para proteger la integridad de todos los elementos que conforman al Estado y no necesariamente al hospedero viral o sociedad, atacando todo elemento externo e interno que no sea reconocido como propio (aunque sean medicamentos capaces de curar la sociedad) con mecanismos de marcaje, de memoria.

La interdependencia infectada de lo económico y político, susceptibilizó la sociedad ante el poder para establecer el statu quo, directrices, directores de orquesta inamovibles, amos del planeta, mientras 3.000 millones de personas, casi el 50% de los habitantes del planeta están en la pobreza, viviendo con menos de dos dólares al día. ¿Qué tiene que ocurrir para que despertemos del letargo, para que los poderosos entiendan que ellos son el patógeno? Haber utilizado el cuerpo social, enfermándolo para imponer sus reglas no les hace dueños del Planeta, son dueños del papel que inventaron para intentar comprar el Planeta Tierra, el cual no tiene precio y nos pertenece a todos por igual.