Si bien se ha hecho público en las últimas horas, los sucesos habrían ocurrido el pasado día martes y aún se encuentran bajo secreto de sumario. La información que llega manifiesta que el inspector y jefe del Grupo de Estupefacientes de la Policía de Murcia ha sido detenido e imputado por un asunto relacionado con drogas, junto a cinco personas más y otro agente de la Policía Nacional.

El procedimiento habría estado a cargo de agentes de Asuntos Internos, quienes son los encargados de llevar adelante las investigaciones correspondientes, cuando les llega una denuncia que afecta al Cuerpo de Policía Nacional, como ocurrió en este caso.

Los datos a los que se ha podido acceder señalan que, entre ayer y hoy, viernes, serán conducidos delante del juez para que el magistrado tome declaración. No se brindaron mucho más detalles, por encontrarse el asunto bajo secreto de sumario.

Por desgracia, es algo que sucede en las mejores familias; incluso en las que se encargan de resguardar la seguridad ciudadana. Puede pasar en cualquier localidad y cualquier parte que alguien se corrompa. Este caso puede acabar con el jefe antidrogas fuera del cuerpo o por el contrario, eximido de toda responsabilidad; algo que deseamos todos, sin duda.

Pero los titulares invaden España. En cuestión de horas la noticia ha corrido como reguero de pólvora y fue tema en varios informativos centrales. Pero, más allá de eso, seguiremos viendo, escuchando y leyendo, que en nuestro entorno cercano que hay "camellos" que pasan droga en el barrio, en el bar, en el pub, en la disco e incluso, en plena calle.

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Todo pasa por una más que peligrosa combinación: dinero fácil para uno, "solución" para el que consume y, la peor de todas, la falta de una justicia con mano dura y un mínimo de eficiencia.

De cuando en cuando puede surgir un hecho como este, que llena titulares y del cual aún no se puede dar por sentado que el jefe y el policía estén implicados. O, si por el contrario, se encontraban en medio de una investigación para apresar a algunos traficantes.

A los cuerpos de seguridad les faltan medios y apoyos, de la misma forma que les falta seguridad y movilidad. En ciertas zonas de España los traficantes hacen lo que se les da la gana, porque en materia judicial falta una serie de leyes que castiguen duramente el tráfico de drogas. Entre ellas, el embargo de todos sus bienes; el congelar de forma inmediata todas sus cuentas bancarias. Y por supuesto, que su estadía en la cárcel sea paga por el mismo traficante, dado que atentó contra la salud pública.

Mientras tanto, los agentes destinados a combatir el flagelo están expuestos a pasar como tontos.

Algunos de ellos llevan años en la misma localidad y bien se sabe que pueblo chico infierno grande, en cuanto los ven venir los traficantes se deshacen de la mercancía o la esconden. Además de eso, es casi imposible que los pillen, y si pillan pasa lo acostumbrado: pillan al cabeza de turno. Y si por casualidad encuentran algo de importancia, no lo hacen por méritos propios sino por algo fortuito.

Veremos con el paso de las horas si realmente el jefe estaba involucrado en el tráfico de drogas o si, por el contrario, se han apresurado a señalarlo con el dedo.