En el contexto de la celebración en Lima de una ceremonia en donde se le distinguía a José María Aznar con la medalla a los "Valores democráticos", el ex mandatario español solicitó que la comunidad internacional intervenga en Venezuela, ante los continuos casos antidemocráticos promovidos por Nicolás Maduro.

En ese sentido, expuso los casos de presos políticos como Leopoldo Pérez y María Corina, temas que atentan directamente contra los derechos y las libertades de un país, sostuvo el ex presidente. Venezuela, prosiguió el ex titular del ejecutivo español, está viviendo un régimen de relativismo cultural, de sesgo marxista leninista.

Recordemos que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, llamó "asesino" a Aznar y manifestó que debía ser juzgado por el Tribunal Penal Internacional de La Haya por delitos de guerra cometidos contra el pueblo de Irán, Irak y Libia. Por su parte, Aznar ha arremetido contra el sistema antidemocrático que ha impuesto a golpe de quitar derechos y libertades ciudadanas, apostilló. Y denominó "pueril" el modo con el que se enfrenta Maduro a problemas sociales y económicos graves y complejos, queriendo dar respuestas facilonas y populistas.

Lo cierto y verdad es que la "batalla dialéctica" se ha abierto con unas expresiones, hace unos días, que dejan entrever la delicada situación que el país venezolano está viviendo en materia de estabilidad social, y de respeto a los derechos civiles y políticos.

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Esa lucha dialéctica no es más que la "punta del iceberg". Se asoman en ella, modelos de gobierno que deberían ser abolidos por su ya demostrada insolvencia política y democrática. Sin embargo, siguen en pie gracias al férreo mandato de aquellos que se saltan las "reglas del juego democrático" y se alzan como "salvadores" de un pueblo que, a su vez, está esperando respirar aires frescos de auténtica libertad y derechos democráticos. Las declaraciones que en estos últimos días estamos viviendo, hacen presagiar las duras y costosas relaciones que ambos países están manteniendo. Dos pueblos amigos que, sin embargo, por gestos y palabras nada adecuados, están generando un clima tenso y nada productivo. ¡Que aproveche!