Hablar de Sylvia Plath sin plantearse el tratamiento que merece y el aspecto que quieres reflejar de su vida u obra me resulta harto complicado, pues ante todo Sylvia padecía de un trastorno emocional y una mente brillante, razón por la que podía abarcar cualquier tema que le interesase de una manera inteligente y casi sin esfuerzo; sus intereses eran muchos.Actualmente se cree a pie juntillas que pudo padecer un trastorno y síntomas de bipolaridad o límite de la personalidad.

Nació en Boston el 27 de Octubre de 1932, era de ascendencia alemana y austriaca, su padre fue entomólogo y profesor, y su madre profesora de idiomas.

Además contó con una hermano, Warren.

A pesar de tener su familia una posición acomodada, la infancia de la escritora fue de todo menos fácil; la muerte de su padre condicionó su vida. Sylvia tenía 9 años, y fue probablemente este hecho el comienzo del desarrollo de su afección, empieza a obsesionarse con la muerte ("nunca volveré a hablar con Dios" fueron la palabras que le dijo a su madre cuando esta le comunicó la noticia) y escribe sobre ella.

Su madre jugó un papel fundamental en el desarrollo de la enfermedad; la madre de Sylvia dejó su trabajo y ocupaciones para dedicarse exclusivamente a ayudar a su marido y criar de sus dos hijos(años 40).Tras acaecer la muerte del cónyuge, Aurelia, su madre, a la par que volvía a trabajar y encargarse de que Sylvia se formara y siguiera escribiendo, descargaba sobre ella la la frustración y hastío ocasionadas por la nueva situación.

Aurelia era una perfeccionista casi implacable, hechos estos que sumados a muchos otros (la decisión de esta de arrebatarles el último adiós a su padre...) hicieron que su trastorno avanzase.

Sylvia y el feminismo

Convertida merecidamente después de su muerte en mártir de la lucha feminista, Plath no era una feminista de libro, sino una Mujer insumisa a la época que le tocó vivir.

Intentaba vivir como un hombre, queriendo decir esto, en libertad; es mítica la frase de Sylvia en que asegura que su desgracia es "haber nacido mujer". Abordó el tema de la locura y el desamor desde toda la rabia y dolor que podía albergar su cabeza y corazón; criticó la doble moral ejercida en el sexo, habló de la homosexualidad y desarrolló ideas respecto a la libertad sexual.

Hay una anécdota muy conocida en la que Sylvia relata que después de colocarse un diafragma pensó que: "era dueña de sí misma".

Sylvia y la locura: La ganadora póstuma de un premio Pulitzer cometió su primer intento de suicidio cuando tenía 21 años, ingiriendo un frasco de somníferos cuando casi muere. Anteriormente había llevado a cabo otros que se quedaron amagos, pero este fue el que hizo que Plath ingresase en el hospital psiquiátrico McLean, en Boston. No era el mejor hospital, sí el más literario.Y este le proveyó no solo de lo necesario para poder superar su crisis, también de creatividad a raudales.

Pasado los años, Sylvia, aprovechaba cualquier entrevista para dejar constancia de los métodos usado en los sanatorios mentales y visibilizó la debilidad psíquica mediante la experiencia personal; en este sentido su libro La Campana De Cristal, es el máximo exponente de la batalla de Sylvia, también de su angustia crónica.

Cuestión de mala suerte

Eso fue su encuentro con Ted Hughes, el que sería su marido, padre de sus 2 hijos y verdugo de Sylvia, verdugo al ser conocedor de los padecimientos de su mujer y exaltarlos a través de sus infidelidades y el trato que la dispensaba (Sylvia fue para Hughes la gallina de los huevos de oro y vivía a su costa). Después de descubrir Sylvia la infidelidad de su marido, el matrimonio se separa y ella queda a cargo de sus 2 hijos, Frieda y Nicholas (muerto hace 9 años, por ahorcamiento).

Un 11 de Febrero Plath se dirige hacia la cocina, prepara el desayuno a los niños y lo deja en su cuarto por si se despiertan con hambre; vuelve a la cocina, sella la puerta de esta e introduce la cabeza en el horno; así ponía Plath fin a su vida.

Acercarse a la autora no es nada complicado, entre sus obras podemos encontrar poesía, prosa y cuentos para niños. Esto último puede extrañar al lector, dado a las sombras que la enfermedad ejercía sobre esta. La explicación a la supuesta "incoherencia" está en que el trastorno que Sylvia sufría entiende exclusivamente de dualidad y extremos, lo cual está latente en su vida y obra.

El Espejo (extracto; Sylvia Plath)

"Soy de plata y exacto. Sin prejuicios.Y cuanto veo trago sin tardanza

tal y como es, intacto de amor u odio.

No soy cruel, solamente veraz: ojo cuadrangular de un diosecillo.

En la pared opuesta paso el tiempo meditando: rosa, moteada.

Tanto que la miro que es parte de mi corazón.

Pero se mueve. Rostro y oscuridad nos separan".

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