El 2016 ya acaba (por fin) y dejamos atrás otro año más. Aunque el día de “nochevieja” y “año nuevo” cambie según la religión, la cultura (¿Qué hacen en Asia? El Año nuevo Chino) y la historia; celebrar el año nuevo no es nada creado por nuestra sociedad moderna. Se dice que eran los propios Babilonios los que celebraban el año nuevo, y así han tratado todas las grandes religiones la festividad del cambio del año: como un momento de purificación del alma, dejando atrás un pasado y abriéndose a un futuro nuevo no escrito y “limpio”. Todo el ritual de ese día está encaminado a conseguir buena suerte y prosperidad para el próximo año.

Saltar siete olas. Brasil

Además de llevar ropa blanca, en vez de la tradicional roja, para ahuyentar los malos espíritus, en Brasil hay que saltar ni más ni menos que siete olas para tener buena suerte en el año entrante mientras se tiran flores. ¿Por qué? Para que Yemanka, la diosa del mar, asegure la suerte para cada día de la semana durante el año siguiente.

Dar un paso hacia delante con el pie derecho. Argentina.

Pues sí, para empezar el año con buen “pie” el año, en Argentina, además de llevar lencería rosa para atraer el amor, hay que dar un pasito hacia delante con el pie derecho.

Escribir un deseo en un papel, quemarlo y ponlo en una copa de champagne. Rusia.

Que tendrás que beberte antes de las 12.01.

Y no sólo eso, sino que si estás en Rusia, volverás a celebrar el año nuevo de acuerdo con el calendario Juliano el 14 de Enero, cuya celebración recuerda más a la familiar de Año Nuevo del 1 de Enero.

Dar vueltas por la calle con una maleta vacía. Colombia.

Para asegurar un año lleno de viajes, en Colombia andan con una maleta barrera, y así, cuanto más rápido vayas más viajarás el siguiente año.

No sólo eso, sino que es común que hagan carreras entre sí.

Saltar desde una silla. Dinamarca.

Tiran platos a las puertas de sus amigos, pero también saltan desde una silla. Antes de las 00.00 busca una silla y súbete a ella para poder “saltar” literalmente en el año nuevo.

Fundir un trozo de metal.

Finlandia.

Sí, fundes el trozo de metal, lo introduces en agua fría y deberás interpretar la forma en la que resultará el metal tras el proceso de solidificación.

Comer Doce Uvas. España.

Las tradicionales doce uvas acompañadas de los 12 segundos anteriores a la entrada del nuevo año que se corresponden a los 12 meses. Esta tradición comienza en el siglo XIX y XX. Se dice que era porque la burguesía bebía champagne y comía uvas durante la cena por lo tanto, la clase media acudió a la Puerta del Sol a comerse las uvas y celebrar el año nuevo junto a las campanadas del Reloj. Mira más en: Mientras comemos las uvas, qué hacen los demás?

Dejar tu futuro en manos de patatas. Perú.

Quién diría que una pacífica patata puede definir tu futuro, pues sí.

Las patatas se ponen debajo de una silla y a medianoche, cuando entra el nuevo año, se escoge una patata al azar que va a predecir tu bonanza económica del siguiente año. Escoger la patata pelada significa que así de pelado te vas a quedar; si coges la “medio a pelar” es que será un año “regular” y si al final escoges la entera, el siguiente año te augura un futuro de riqueza.

Quemar fotos o muñecos. Ecuador y Panamá.

Aunque la tradición de quemar fotos queda muy relegada a Ecuador, en ambos países latinos se queman también los muñecos que han simbolizado importantes acontecimientos o tristes momentos del año anterior. De esta manera, se depura y se empieza el año nuevo limpio, puesto que significa que lo anterior y viejo se ha quemado y sólo queda lo nuevo por llegar.

Kalo Podariko.

La primera persona que pisa una casa en año nuevo determina el futuro del año que el dueño de esa casa tendrá, así que si es un niño, puro e inocente (supuestamente), el futuro será más agradable.

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