El universo de Star Wars se expande. Rogue one retrocede a los tiempos de la primera película de la Guerra de las Galaxias en un homenaje con una historia de aventuras capaz de ensalzar la obra de George Lucas. Un espectáculo visual capaz de recuperar la esencia de esa galaxia tan, tan lejana y hacerlo con su propia identidad.

Las rebeliones se construyen sobre la esperanza

La máxima inspiradora sobre el papel de la esperanza evidencia el objetivo de su director de construir algo que siga la línea del Episodio IV: Una nueva esperanza sin convertirse en una insulsa copia.

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Aún perteneciendo al mismo universo de ficción, Star Wars: Rogue One no gira su temática en torno a la lucha mística entre el bien y el mal; sino a lo que representa la Rebelión. La trepidante historia de Edwards aporta unas grandes dosis de acción en la que el director atisba los distintos elementos que rodean a un movimiento de liberación. Espionaje, sacrificio, extremismo y pérdida son rasgos que se suman para explorar las consecuencias que suponen la lucha por la libertad.

A pesar de no poseer el carisma de Han, Luke y Leia, el plantel de la película se muestra como un grupo heterogéneo unido por una causa común en la que se exploran sus diferentes ramificaciones.

De una forma u otra, todos y cada uno de los personajes son seres marcados por su enemistad hacia el Imperio y su deseo de liberación. Un objetivo común que trae consigo diferentes métodos que poseen una exploración mayor que lo visto en la saga original.

Galaxia cohesionada

El trabajo de escenarios y efectos especiales también asombra en su capacidad por innovar sin perder el estilo característico de Star Wars. La obra presenta nuevos mundos que innovan al ya de por sí rico universo. A través de esta nueva geografía, el director aporta un toque que consigue encontrarse entre la melancolía por la pérdida de los jedis y lo que representan, la rigidez del régimen Imperial y la esperanza de un nuevo futuro.

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Star Wars: Rogue One está plagado de guiños que no obstruyen su trama, sino que la fortalecen mientras ilusionan al fan con su presentación. La propia exploración de la jerarquía Imperial indaga en una maquinaria maquiavélica del terror que retrotrae a El Imperio Contraataca mientras que la simple mención de la fuerza supone un punto de espiritualidad que no puede faltar de ninguna forma.

Conclusión

Star Wars: Rogue One es un éxito indiscutible. Gareth Edwards y su equipo han sido capaz de crear una obra emocionante de aventuras bélicas intergalácticas que no sólo iguala lo visto en una Nueva Esperanza, sino que podría llegar a decirse que la supera en algunos puntos como el tratamiento de personajes.

Puede que el carácter épico haga de las hazañas de Luke y compañía algo prácticamente insuperable. Pero tampoco puede negarse la emoción que supone la lucha de Jyn Erso y su equipo.