Los héroes nacionales son algo tan familiar y sentimental que uno puede incluso dejarse caer alguna lágrima. Tal es el caso del revolucionario búlgaro Vasil Ivanov Kunchev, más bien conocido por su apodo ‘Vasil Levski’ (Васил Левски).

El héroe búlgaro Levski nació el 18 de julio de 1837 en la ciudad de Karlovo. Al acabar la escuela, fue nombrado ‘diácono’ en el monasterio de Sopot con el nombre de Ignatii. Gracias a las influencias de Georgi Sava Rakovski (revolucionario, escritor y nacionalista búlgaro), el diácono decidió hacer todo lo posible para liberar a Bulgaria del Imperio Otomano. El nombre de ‘Levski’, que significa ‘como un león’, fue adoptado cuando el patriota búlgaro estaba realizando un ejercicio físico en sus entrenamientos militares.

En uno de ellos, éste saltó una distancia tan, pero tan grande, que sus compañeros dieron por verídico que indudablemente saltaba como un león.

Tras los fracasos de Rakovski en sus intentos por liberar a Bulgaria, Levski llevó a cabo su proyecto revolucionario que será clave a la hora del intento de liberación del país. Para ello, primero fundó el Comité Búlgaro Revolucionario. Acto seguido, creó una red de comités en todo el país para poder de esta manera organizar el levantamiento general para la independencia. Estos comités proporcionaban las armas, los militantes y realizaban actos rebeldes tanto contra los oficiales otomanos, como contra los traidores búlgaros.

De forma igual, desarrollaría la república democrática (pura y sagrada) basada en los principios de la Revolución Francesa (la Carta de los Derechos Humanos y del Ciudadano), gracias a la cual se garantizaría la libertad de expresión y de ideas en Bulgaria.

Una muerte dramática

Un héroe es más héroe cuando muere de una forma un tanto ‘trágica’. Esto fue lo que le pasó a nuestro protagonista. Pues la policía turca siguió las pistas de los revolucionarios sobre todo en el norte del país, y gracias a las numerosas detenciones consiguieron amenazar la organización que Levski creó en la ciudad de Lovech.

En uno de sus intentos para proteger algunos documentos sobre movimientos, estrategias y contactos de los comités, nuestro patriota fue detenido en una 'posada' al este de Lovech (Къкринско ханче), donde se estaba escondiendo desde cierto tiempo.

Historiadores búlgaros creen que fue traicionado por un sacerdote llamado ‘Krastiu’.

Desafortunadamente, acto seguido el diácono será juzgado al igual que condenado a muerte. El día negro de 18 de febrero de 1873, el héroe búlgaro más grande de Bulgaria fue ahorcado cerca de la ciudad de Sofía. Hristo Botev, otro héroe nacional, poeta y político revolucionario búlgaro, dedicó el siguiente poema en honor a Vasil Levski, que no puede hacer otra cosa que hacer que tus pelos se pongan de punta.

El ahorcamiento de Vasil Levski

"Oh, madre mía, patria bendita,

¿Por qué tan triste, tan penosamente lloras?

Cuervo, y tú, ave maldita,

¿Sobre qué tumba por allí tan feamente graznas?

Oh, yo sé, yo sé, tu lloras, madre,

Porque eres una esclava negra,

Porque tu sagrada voz, madre,

Es una voz sin ayuda, una voz en desierto.

¡Llora! Allá, cerca, alrededor de Sofía,

Sobresale, yo vi, la horca negra,

Y un hijo tuyo, Bulgaria mía,

Cuelga en ella con fuerza tremenda."

(Traducción propia de Georgi Dianov Georgiev)

Tras la muerte, en 1877-1878 desencadenaría el estallido de la guerra entre Rusia y Turquía.

A través de este enfrentamiento bélico, Bulgaria recuperaría su independencia después de haber estado 5 siglos bajo dominio otomano.

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