¿Ya habéis visto Rogue One 'starwarsadictos'? Pues la verdad es que a Gareth Edwards no le está yendo nada mal en los cines ni tampoco en IMDB, porque su nota es de 8,2/10 de un total de 116.275 críticos (es ya la película 176 en el top 250 de todos los tiempos). A pesar de ello, Rogue One presenta muchos errores en sus 2 horas y 15 minutos. A continuación se presentan algunos de ellos.

Los 30 primeros minutos

En la primera media hora viajamos a diferentes planetas, bases e incluso periodos de tiempo.

Todo va muy rápido y esto nunca fue así. Volvemos tanto que cuando se llega a Jedha apenas se recuerda dónde se ha estado antes, y todo esto para ver cómo es destruida. Estamos obligados a mantener un registro de todo mientras la película avanza, y esto no gusta. Si comparamos esto con la apertura del Retorno del Jedi (con una escena extendida en Tatooine en el palacio de Jabba el Hutt) es un desastre.

Un discurso muy cutre y poco motivador

Hizo falta una frase cargada con espíritu que pudiera ser dictada como otro lema de la saga. Cuesta encontrar unas palabras motivadoras como las de Aragorn en El retorno del Rey, William Wallace en Braveheart o Máximo en Gladiator. Los intentos a la hora de pronunciar un discurso épico caen en saco roto. Es en estos momentos cuando echamos en falta las eternas frases del maestro Yoda, por muy disléxicas que fueran.

CGI Tarkin

El actor que originalmente interpretó a Tarkin, Peter Cushing, falleció en 1994. Es por ello por lo que habría sido una buena razón para no incluir a Tarkin en la película o encontrar alguna otra manera de incluirlo. Pues Tarkin parece falso en comparación con los verdaderos seres humanos a su alrededor. Lo que se podría haber hecho es poner su aparición a modo de holograma, para hablar con el director Krennic a distancia, por ejemplo.

Demasiados personajes

Ya que todos iban a morir por culpa del robo de unos planos, Rogue One introdujo un montón de nuevos personajes, introduciendo algunos personajes más antiguos para el factor nostalgia (de Darth Vader a CGI Tarkin). Ninguno de ellos se sentía lo suficientemente profundo como para justificar sus papeles principales, y la relación con otros nunca tuvo tiempo de florecer. La combinación hace que sea difícil cuidar a estos personajes y es difícil querer volver y verlo de nuevo.

Falta de química

La mayor decepción que los espectadores muy probablemente se han llevado es quizás la falta de química entre dos de sus personajes principales. Los papeles de Felicity Jones y Diego Luna carecen del carisma mostrado por los protagonistas y su relación, culmina en un matiz sentimentaloide que niega la condición épica y rebelde que la película concede a otros personajes.

El pasado de Jyn Erso es muy cursi

Felicity Jones vuelve a estar en el centro de otro de los problemas.

La relación de Jyn Erso con su padre (interpretado por Mads Mikkelsen), se corresponde con el estadio más cursi y pretencioso. Es aquí donde el argumento del film encuentra uno de sus vacíos al no corresponderse con el oscurantismo que envuelve al resto del spin-off.

Envejecimiento de los efectos digitales

Con el paso del tiempo, fueron los efectos digitales los que revolucionaron la industria cinematográfica en la época de la trilogía original. Ahora sus innovaciones digitales se quedan pequeñas al lado del despliegue tecnológico y visual que ya mostraba El despertar de la fuerza.

Y por último, destacar también que a Darth Vader se le ha visto demasiado fugaz (sus apariciones se pueden contar con los dedos de la mano) y que el nuevo androide K-2SO tiene muy poca gracia con respecto a todos los anteriores.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!
Haz clic para leer más