Vivimos en la era de la información; donde la tecnología y los cambios mundiales generan la necesidad de encontrar nuevas formas de aprendizaje que realmente cumplan con la función de preparar a las próximas generaciones, e incluso adaptar el curso de las generaciones contemporáneas para poder enfrentar las condiciones y demandas del mundo actual y futuro.

Sin duda es difícil hablar de educación, avances en la tecnología de aprendizaje y nuevos programas educativos, cuando sabemos que hay millones de adolescentes y niños que no tienen –ni remotamente- la posibilidad de acceder a un libro, una escuela, y mucho menos a una computadora.

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Cierta y lamentablemente vivimos en un mundo atrasado en muchos aspectos y muy adelantado en otros. La educación es de las últimas en llevarse un pedacito de la gloria implícita en la evolución de la tecnología; principalmente porque siempre es una consecuencia a las demandas que se van proyectando con los cambios y los nuevos retos a los que nos vamos enfrentando. Ver a la educación como una consecuencia y no una causa de la evolución siempre generará rezagos y una brecha que dejará a los menos afortunados fuera de combate a nivel competitivo; y lamentablemente, ellos representan la mayoría, los exiliados.

Los resultados de la encuesta educativa PISA publicada por la OCDE comprobó las ‘sospechas’ basadas en el obvio crecimiento y la competitividad de las economías: los países del este de Asia y algunos con programas educativos menos convencionales, como Finlandia, obtuvieron los mejores resultados en la encuesta.

¿Por qué?

La perspectiva sobre educación y aprendizaje es más notable en los países del este de Asia, debido a que el valor dado a la educación es mucho mayor y más importante que las habilidades innatas; a diferencia de los países occidentales, donde el mensaje resulta más bien impositivo. Por otro lado están los innovadores modelos educativos como en Finlandia, donde se rompen los paradigmas de la educación tradicional al dejar mayor libertad al aprendizaje o auto-aprendizaje, lo que implica mayor responsabilidad en el mismo estudiante.

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A su vez, se les imponen retos que implican la aplicación de todos sus conocimientos en un nivel multidisciplinario para resolver problemas que pueden parecer más bien comunes. Perspectiva totalmente coherente sabiendo que el fin de la educación es preparar para los retos que la vida pone en la realidad y en la realidad social.

Por otro lado, el aumento del auto-aprendizaje y las facilidades que nos brinda el internet resultan un arma de doble filo al reducir barreras de aprendizaje y ponernos al alcance miles de herramientas que pueden ser de dudosa fidelidad a la vez.

Todos con acceso a Internet pueden estudiar un curso planeado por Harvard en los modelos MOOC; pero también cualquier persona puede hacer una escuela en línea sin saber absolutamente nada del tema; o simplemente para crear nuevas sectas. Y, ¿qué pasa con aquellos que no tienen acceso a Internet o a un libro?

Sin duda, nuevos retos educativos nos aquejan; principalmente en una Sociedad desigual, fracturada, dónde los extremos son cada vez más notables. El reto de la educación moderna no solo radica en encontrar el mejor modelo de aprendizaje para las futuras generaciones, también está en llegar a los menos afortunados con la misma intensidad; y para que en el futuro la educación no sea la que se tenga que adaptar a la sociedad, sino la que forme su futuro.

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