La polémica alrededor de la famosa escena de la violación de El último tango en París (1972) ha generado reacciones polarizadas. Si es cierto que la escena no fue consensuada con la actriz Maria Schneider, es totalmente indispensable su condena a la vez que el hecho puede ser considerado un triste ejemplo más de la cultura de la violación que caracteriza a nuestra sociedad. Pero si como se ha justificado su director, Bernardo bertolucci, lo único que no sabía Schneider fue el detalle de la mantequilla, aunque reprochable, tiene razón Almodóvar al afirmar que tal revuelo ha sido una representación del ‘’gran triunfo del sensacionalismo’’ en nuestros medios de comunicación, que han hecho lo posible para sacar partido de un vídeo que ya salió en 2013, pero que no ha sido comentado por los medios generalistas hasta ahora.

A pesar de ello, si en algo estarán de acuerdo los conocedores de la filmografía, siempre al margen de los cánones, de Bertolucci, es que ha ido siempre acompañada de polémica, siendo criticada y hasta censurada. Probablemente El último tango en París ha sido la más afectada. Durante el franquismo fue censurada, por lo que los españoles viajaban hasta Biarritz y Perpiñán para verla, también ha sido considerada la primera película pornográfica arista. Pero hay otros ejemplos.

Uno de los filmes más reconocidos del director es Novecento (1976), a cuarenta años de su estreno ya considerada un obra de arte. Con más de cinco horas de duración, en una alegoría de la situación social y política de la Italia del siglo XX, se retrata la amistad de dos hombres (Gérard Depardieu y Robert De Niro) procedentes de diferentes clases sociales, cuyas circunstancias personales los llevan a adoptar ideologías opuestas frente al fascismo.

En Italia fue confiscada por obscenidad, debido a una escena en que se da un caso de pedofilia, y por blasfemia, por el lenguaje de uno de los personajes. En Estados Unidos la recepción fue reacia por el mensaje revolucionario que el director pretendía transmitir.

Fue censurada también El último emperador (1987), un retrato biográfico del que fue el último emperador de China, ya que en Japón se suprimieron imágenes de la masacre de Nanking que mostraban los crímenes ejecutados por el Ejército Imperial Japonés en la ciudad china en 1937, y los distribuidores de la película en el país fueron amenazados por un sector de la extrema derecha japonesa de atentar contra las salas donde se proyectara la película.

La luna (1979), que giraba alrededor de una cantante de ópera viuda y su hijo adolescente, problemático y adicto a la heroína, que acaban manteniendo una relación de incesto, no fue muy buen recibida. Fue, en cambio, aplaudida por el sector cinematográfico Soñadores (2003), situada en el París de mayo del 68, cuando un joven estudiante americano conoce a un chico y a una chica gemelos y empieza entre ellos una relación afectuosa triangular retratada con gran belleza y de forma sugerente, pero con temas también prohibidos, otra vez el incesto y el poliamor, siempre generadores de polémicas.

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