El 26 de diciembre de hace 125 años nacía henry miller, escritor estadounidense conocido por Trópico de cáncer, Primavera negra o la trilogía de La crucifixión rosa, un artista rebelde, bohemio, rompedor de los esquemas de su época, creador de polémicas, denunciador de la hipocresía y censurado por su honestidad, provocación y libertad.

Nacido en el barrio de Brooklyn de Nueva York, de padres luteranos alemanes, Miller pasó su juventud ejerciendo trabajos temporales y alternando sus estudios en el City College, hasta descubrir que quería ser escritor.

Sediento de experiencias, se fue de su país durante la gran depresión, en 1930, en pleno triunfo del puritanismo en Estados Unidos, a París, con el objetivo de dedicarse plenamente a la Literatura.

Convertido en un auténtico vagabundo, un símbolo hasta extremo de la vida bohemia de la capital francesa, fue gracias a Richard Osborn, un abogado también americano, que pudo abandonar los puentes donde dormía cada noche, y el frío y el hambre que pasaba, para dejarse acoger en su casa y mantenerse con su dinero.

En Francia conoció a la también escritora Anaïs Nin, con quien viviría uno de los romances literarios más destacados de la historia, cuya relación ha quedado retratada en los extensos diarios que ella escribió al largo de su vida y en sus cartas, recogidas en Una pasión literaria. Correspondencia (1932-1953), y fue gracias a ella que Miller pudo publicar en 1934 su primera obra, Trópico de cáncer, considerada una de las mejores novelas del siglo XX, ya que Nin, además de ayudarlo a editarlo, anteponiendo la obra de Miller a la suya, la financió.

Autor directo, punzante, crudo. Impregnado de sensualidad, relator de las vivencias de un nómada, entre encuentros con amigos, gente de la calle y prostitutas. Su lenguaje era explícito, irónico y franco, pero sus textos están cargados de reflexiones filosóficas, de consciencia y lucidez. Su mensaje transgresor fue el de reclamar la liberación del individuo y con él, de la literatura.

La obra de Miller, basada en sus experiencias en París y en Nueva York, fue censurada en Estados Unidos hasta 1961, por ser considerada pornográfica, lo que le llevó a la etiqueta de autor underground, y a ser considerado precursor de la Generación Beat, que surgiría en los cincuenta de la mano de Allen Ginsberg, Jack Kerouac y William S.

Burroughs.

Además de novelas, Miller también escribió libros de viaje, cuentos, ensayos y críticas, y pintaba acuarelas. Casado cinco veces y padre de tres hijos, pasó también una época en Grecia, pero volvió a Estados Unidos, donde pasaría sus últimos años de vida. Moriría en California a los 88 años.

Ocho años antes de su muerte, Henry Miller escribió el ensayo Al cumplir ochenta, donde rezaba: “Mi lema siempre ha sido: ‘’Siempre contento y radiante’’ .

Tal vez por eso nunca me canso de citar a Rabelais: para todos tus males te doy la risa. Al mirar atrás en mi vida, que ha estado llena de momentos trágicos, la veo más como una comedia que como una tragedia. Una de esas comedias en las que mientras te doblas de risa también sientes que se te quiebra el corazón. ¿Qué mejor comedia podría haber? El hombre que se toma a sí mismo muy en serio está condenado”.

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