En julio de 2014 se inauguró en Barcelona uno de los muros más vibrantes del universo, uno que une y no que separa. Se encuentra en la plazoleta Isidre Nonell de Ciutat Vella.

La obra tiene su origen en los famosos Googlegramas, los cuales son fotografías creadas de forma aleatoria con imágenes extraídas de Google en base a determinadas palabras clave. Otra referencia que podríamos encontrar es la gran campana que realizaron en 2012 en la iglesia románica de Sajazarra, un pueblo de la Rioja. Se creó utilizando retratos familiares, paisajes riojanos, bodegas y fiestas paganas y religiosas.

Besos

4.000 fotografías crean una sola imagen que recrea un instante mágico entre dos personas. Este fotomosaico nació dentro de los proyectos que se realizaron en el Tricentenario. Con motivo de ello, el diario El Periódico demandó a sus lectores que enviaran instantáneas sobre lo que ellos entendieran como momentos de libertad. Dentro de este concepto, como era de esperar, cabían imágenes de todo tipo. Así pues, los barceloneses enviaron fotografías de contenido íntimo, lúdico, cultural e icónico. Según Fontcuberta, la gran parte de fotografías recibidas trataban de un salto, al parecer la mayoría relacionaron la idea de la libertad. A este tipo de imágenes, le seguían los espacios naturales como mares u océanos.

A pesar de la imagen final, las fotos sobre Besos no fueron las mayoritarias.

El Periódico recibió 6.000 imágenes, con las cuales empezó a trabajar el fotógrafo (entre muchas otras cosas) Joan Fontcuberta. Este artista posee exposiciones y premios internacionales, pero seguramente esta obra sea de las más importantes de su carrera ya que se trata de una obra permanente en su querida ciudad natal.

Con estas instantáneas empezó a construir un gran beso, lo cual realizó mediante la ayuda de un programa informático gratuito. Por otro lado, Toni Cumella fue el ceramista encargado de trasladarlo al plano físico, mediante la impresión y cocido de las piezas en un horno de alta temperatura, con lo cual ha conseguido unas piezas capaces de soportar todas las condiciones meteorológicas y actos vandálicos.

De esta colaboración entre varias partes, nació “El món neix en cada besada”, o el mundo nace en cada beso.

La selección de las fotos se realizó mediante los criterios del color y densidad. Gracias a la exhaustiva elección para la composición del mural y su colocación, se consigue ver desde lejos un gran beso, mientras que si nos acercamos podemos detenernos en cada fragmento descubriendo pequeños trozos de la vida de cada uno de los participantes, incluso un poco del propio Fontcuberta.

El concepto detrás del mural no es otro que el optimismo y la idea de vida que nos evoca un beso. Un muro alejado de las lamentaciones, limitaciones y barreras, dando paso a un muro de piezas intimistas, optimistas y revitalizantes.

Otra de las claves que emanan del mural, es la idea de una Cataluña llena de gente feliz y que busca la libertad. Esta es la idea que dice tener Fontcuberta de su obra. Por su parte, el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, lo ve como una "auténtica obra de arte", la cual transmite las cualidades de la estimación y el afecto como bases del futuro, y como muestra de lo dispuestos que están los barceloneses a entregarse al porvenir y a sus semejantes. Según Trias, Barcelona se convertiría en la ciudad del beso. A día de hoy no se la conoce como tal, pero si ha conseguido ganarse un hueco en el corazón de los ciudadanos y en la lista sobre los pequeños lugares con encanto para visitar de Barcelona.

Toni Soler, El comisario del Tricentenario BCN, ha subrayado que la conmemoración de 1714 debe dejar un legado a posteriori, más allá de recordar y celebrar el pasado de la ciudad. Para el mismo, este beso será un nuevo icono permanente en la ciudad condal. Dice que espera que esto ayude a todos los ciudadanos a saber quiénes son y qué se reivindica. Todas las acciones del Tricentenario se encaminaron a resaltar el tema "Viure lliures".

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