La coproducción franco-polaca, "Las Inocentes" (Les innocentes), de la actriz, guionista y directora luxemburguesa Anne Fontaine (Cocó Chanel, Primavera en Normandía) nos trae un hecho real ocurrido nada más finalizar la Segunda Guerra Mundial.

La película nos sitúa en el invierno de 1945, cuando una monja polaca acude, pidiendo ayuda, a una joven doctora de la Cruz Roja. La doctora llega al convento y descubre algo que jamás se hubiera imaginado hallar en un lugar como un convento. Varias de las religiosas se encuentran en pleno embarazo. La joven doctora decide ayudarlas a pesar de desafiar a la misma Cruz Roja a la vez que las mismas monjas también desafiarán a la Iglesia, pues muchas decidirán dar a luz y criar a sus hijos.

Estas mujeres fueron vejadas por soldados del Ejército Rojo, recién acabada la Segunda Guerra Mundial, no solamente por su condición de religiosas, también por ser polacas.

Este lamentable hecho ocurrió realmente, al igual las cientos de miles de violaciones cometidas por los soldados soviéticos, en especial en Alemania. Para los soldados soviéticos era su venganza por las atrocidades cometidas por los ejércitos nazis en su patria. Las mujeres eran violadas una y otra vez por numerosos soldados y en un importante número acabaron del modo más trágico: en asesinato o en el suicidio. Muchas mujeres prefirieron matar a sus hijas y luego suicidarse antes de enfrentarse a las tropas soviéticas. Antony Beevor, que halló documentos inéditos de violaciones masivas en Prusia Oriental, en los archivos rusos, lo cuenta muy bien en su libro sobre el fin del III Reich "La caída" (2002).

Según cálculos muy aproximados, durante y después de la Segunda Guerra Mundial, fueron violadas más de un millón de mujeres y niñas, no solamente por los soviéticos sino también por el resto de las tropas aliadas. Después de 71 años aún hay nuevas denuncias.

La tremenda Historia de estas monjas la conocemos gracias al sobrino de la doctora de la Cruz Roja que las atendió, que escribió unos diarios donde detalla la historia.

De esos diarios parte la realizadora para contar una historia de conflictos entre dos mundos opuestos, la fe y la medicina. Cuando la cinta fue presentada en la pasada SEMINCI (Semana Internacional de Cine) de Valladolid, Anne Fontaine habló sobre la interpretación de la fe: “Existen muchas formas de expresar nuestra fe, no tiene que ser exclusivamente de una forma religiosa, también la podemos expresar a través del amor.

Cuando la fe viene de dogmas preconcebidos no nos puede ayudar, pero no creer en nada tampoco es bueno”. El conflicto no llega por la fe de las religiosas, también aparece por la dureza de pasar por algo tan horrendo como lo es una violación y por la negativa de las religiosas a ser atendidas por un médico y a enseñar su cuerpo.

La puesta en escena de la directora, aunque muy, digamos, académica y severa hace que todos estos conflictos resulten mucho más devastadores.

Sigue la página Historias
Seguir
¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!