Han pasado veinte años, ni más ni menos que dos décadas, desde que viéramos en el Cine a un joven Ewan McGregor hasta las trancas de droga correteando por las calles de Edimburgo a ritmo de Iggy Pop.

Ha llovido mucho y el elenco de Trainspotting inevitablemente ha cambiado. En general, el reparto ha gozado de una trayectoria contrastada en el mundo del cine. Ewan McGregor ha sido el más codiciado del elenco, aumentando su fama aún más por su participación en la segunda trilogía de Star Wars. Robert Carlyle también gozó de buena reputación protagonizando taquillazos como Full Monty.

Ha habido una evolución evidente entre los actores de aquel remoto 1996, cada uno siguiendo su respectivo camino.

La evolución es también un elemento fundamental para el entendimiento de una secuela ya prevista durante el estreno de la original. Tanto en la novela como en la película se auguraba (u obligaba) la presencia de una segunda parte. Miles de cinéfilos la aclamaron y la siguen aclamando como una pieza imprescindible en la historia del séptimo arte, una joya de la década de los 90, coetánea de obras maestras de los Tarantino, Fincher o Spielberg. Esta segunda parte será una adaptación de la novela posterior a la Trainspotting de Irvine Welsh “Porno”, aunque según el director Danny Boyle, el guión no será 100% fiel al libro.

Trainspotting refleja de una manera hiperrealista y trágica el mundo de las drogas, el cómo afectan a la persona que las consume, alguien que piensa en ellas como válvula de escape de un mundo aparentemente aburrido y las hace suyas, convirtiéndose en adicto pensando que el uso de ellas le ayudará a tirar adelante.

Aunque la tragedia rodee a la persona, ésta no es totalmente consciente de lo que sucede, y sigue a su bola, aumentando su egoísmo e incapacidad de empatía. Momentos de la película original como la muerte del bebé dejan clavado a todo espectador ante la crudeza de los hechos. Y el final lo dice todo.

La segunda parte refleja una vuelta de Mark Renton (McGregor) a su pasado, al ambiente hostil y perjudicial donde vivía con sus seres más queridos. Después de 20 años sin haber dado ni una pista sobre su paradero, vuelve, ante la sorpresa de sus colegas. Entonces, la realidad social ha cambiado, e incluso la película se hace reflejo de elementos como las redes sociales, que por aquel 1996 no existían.

T2: Trainspotting promete y mucho. Promete drama, promete dureza, promete calidad narrativa; promete en todos los sentidos. Lo más temible para la nueva entrega de Danny Boyle es la fama que tienen las segundas partes, que según muchos, nunca fueron buenas.

PD: Para ver el trailer, id al canal de Youtube de Sony Pictures.

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