Escribir es gratis. Publicar tiene un precio. Vender Libros, en apariencia, no hace al autor gerente de una profesión que dé dinero, porque el escritor, creador, inventor, la mente, el que esconde sus horas para narrar una historia letra a letra no entiende de porcentajes, contratos, e incluso cuando escribe no le importa en absoluto la editorial para la que publica. El nombre que aparece en la cubierta bajo el título sólo necesita un puñado de hojas encuadernadas al alcance de unos dedos desconocidos. Sin embargo, escribir es un laberinto más completo y complejo. La Literatura, lentamente, muere.

Roberto Bolaño, escritor poeta y chileno, hijo de camionero y boxeador, autor de novelas como 'Los detectives salvajes' o '2666', obra última que él trabajó durante dos años y que dejó sin acabar, falleció el 15 de julio de 2003 en Barcelona. Casado con Carolina, con la que tenía dos hijos, Lautaro y Alejandra, conoció a Carmen en un tren a Barcelona en 1997, por la cuál abandonó a su familia. Su muerte, esperando un transplante, dejó a la viuda como heredera y albacea literarias, a Ignacio Echevarría, su amigo, como el chileno consultor para sus asuntos literarios, y a Jorge Herralde y Anagrama como la única editorial. De la amante, en apariencia, sólo quedó una dedicatoria en el relato El gaucho insufrible, y pronto, desaparecería.

"Con la venta de toda la obra de Bolaño a Alfaguara, se descubren motivos de un fin, poco literario y excesivamente novelesco"

Las obras póstumas se han ido sucediendo desde entonces. Novelas, pequeños relatos, escritos o poemarios. Nada evidenciaba una desaparición de Bolaño en Anagrama. Si bien, el último contacto llegó después de que la viuda presentara 'El Tercer Reich’, una novela "completa, mecanografiada y meticulosamente corregida a mano" por el autor, anterior a 'Los detectives salvajes', y que él consideraba "irregular".

Ahora, con la venta de toda la obra de Bolaño a la editorial Alfaguara, se descubren motivos de un fin, poco literario y excesivamente novelesco."Los herederos no nos han retirado sus títulos por una cuestión de dinero, sino porque formábamos parte de aquellos amigos íntimos a quienes nos había presentado a Carmen como su novia, con la que yo mantenía un trato esporádico y cordial".

En cambio, la viuda habla de dinero. "Mi pérdida de confianza en Anagrama se inició en 2008, cuando revisé los contratos y me percaté de que en 2005 habían formalizado sin mi autorización un pacto por el cual estábamos pagando comisiones mucho más altas de lo habitual", explica en una entrevista a El País.

Hablan de dinero. Hablan de las obsesión por borrar a una amante. Hablan de porcentajes entre un 35% y 55%. Hablan que Anagrama amplió el límite de edición de ejemplares hasta los 5 millones. Hablan. Lejos, Bolaño escribe. Enciende un cigarrillo, expulsa el humo en la cara de algún desconocido, lee, escribe y sonríe. En una silla, tras una mesa, un teclado, en su cabeza, allí siempre queda él.

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