De los grandes comediantes mundiales, rescatamos del olvido a un actor extraordinario, columna importante del cine italiano que, durante décadas de carrera, dejó un importante dossier artístico. Este legendario personaje se llamó Totó.

Totó(1898-1967)

Nombre artístico de Antonio Focas Flavio Angelo Ducas Comneno di Bisanzio De Curtis Gagliardi, o más sencillamente Antonio De Curtis, fue un actor, letrista, poeta y comediante italiano. Considerado una de las figuras del espectáculo más importantes en la historia del cine internacional.

El arte de Totó se desarrolló en todos los géneros teatrales, desde las variedades hasta la gran revista.

Participó en noventa y siete películas, interpretadas entre los años 1937 y 1967 y participó en nueve telefilms televisivos. Es considerado un icono a la altura de Buster Keaton o Charles Chaplin.

Tomada de la película: "El espectáculo más cómico del mundo", transcribimos la “Oración del Clown”, magistral pieza lírica de su autoría.

La oración del clown

Te agradecemos, protector nuestro, por habernos dado también hoy la fuerza de ofrecer el más hermoso espectáculo del mundo.

Tú que proteges hombres, animales y tiendas, tú que logras rendir dóciles a los leones como si fueran hombres, y a los hombres les otorga la fiereza de los leones, tú que cada noche prestas a los acróbatas las alas de los ángeles, cuida de que en nuestra mesa nunca falte el pan ni los aplausos.

Nosotros Te pedimos protección, pero, si consideras que no lo merecemos, si alguna desgracia debería acontecer, haz que sea después de la función y, en todo caso, salva primero a los niños y a los animales. Tú que permites a los enanos y a los gigantes ser igualmente felices, tú que eres la verdadera y única red en nuestras peligrosas piruetas, haz que nunca nos falte una tienda, una pista y un reflector.

Protégenos de las uñas de nuestras mujeres, que de las garras de tigre nos protegeremos nosotros. Danos todavía la capacidad para hacer reír a las personas, de soportar las estruendosas carcajadas y deja que nos crean felices.

Cuanto más existan las ganas de llorar, más el público se divierte, pero no importa, los perdonamos un poco porque ellos no saben, un poco por amor a ti y un poco porque han pagado su boleto.

Si mis bufonadas sirven para aliviar sus penas, puedes hacerme aún más ridículo, pero ayúdame a mantener la dignidad. Hay tanta gente que se divierte haciendo llorar a la humanidad, que nosotros debemos sufrir para divertirla. Si puedes, envía alguien a este mundo capaz de hacernos reír a nosotros, como nosotros hacemos reír a los demás.

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