Más de 15 años acompañando nuestros paseos al amanecer, mirándonos con ternura y fidelidad como sólo ella sabe hacer, Mori es una perra mestiza de caza que tuve la gran suerte de conocer, sus patas apenas le podían sujetar y su vista ya no es lo que era. Se fué demasiado pronto como lo hacen todos los perros, aún me quedaban muchos abrazos para calmar sus temblores. Recuerdo que un día alguien me dijo: "¿Por qué no la matas?". Yo le conteste: "¿Tú matarías a alguien con el que has compartido grandes alegrías y jamás te ha hecho sentir solo?".

Estamos en plena temporada de caza y aunque ahora hay más sensibilización con los derechos de los animales, todavía oímos casos que nos parten el corazón.

Hablamos con las dos partes enfrentadas:

Nélida de Andrés representante del partido animalista Pacma en Castilla y León no dudó en criticar las leyes actuales: las multas tan sólo rondan los 600 euros, el Código Penal tipifica como delito el maltrato y el abandono como falta. “Siguen siendo muy ambiguas y con escasas consecuencias porque no valora en su amplitud las posibilidades de maltrato”. De Andrés se muestra positiva ante la abolición de la caza con perros. Para la representante, la caza es injusta para los perros. “Su pasión por el monte que tanto alegan los cazadores sigue siendo posible sin salir a cazar, tendrán que reconocer que lo que les gusta es otra cosa”. Sus peticiones a los cazadores son que demuestren con hechos que no hay ni maltratos ni abandonos.

“Sus opiniones son para seguir manteniendo su estatus, la caza mueve mucho dinero para unos pocos, y una vez lo económico pasa por encima de todo lo demás.”.

Francisco Salamanca expresidente del Club Nacional del Galgo Español y ahora veterinario en Segovia confesó que un galgo puede disfrutar de la caza hasta los 10-11 años, perdiendo facultades desde los 7-8.

"A partir de los 11 años es peligroso porque se siguen entregando en la carrera como si fueran cachorros”. El galgo es muy codiciado por delincuentes que lo utilizan para obtener prestigio social y apuestas. “Cuando se roban, lo primero que hacen es localizar el microchip y extraérselo, después de forma furtiva los prueban para elegir a los que consideren mejores, pero es una raza retraída, no se dejan atrapar, con lo que quedan abandonados y sin identificación.

Lo que provoca el ataque de protectoras que desconocen el primer paso”. Las autonomías con menor tasa de abandono por número de habitantes son Madrid y Castilla y León, autonomías con censos altos de galgos. Salamanca reiteró que prohibir esta modalidad de caza supondría la desaparición de 350.000 galgos. Los galgos apenas mueven en España 1.200 millones de euros al año, que suponen unos 12.000 puestos de trabajo.

“Hay más abandonos de perros de compañía un cazador no los abandona porque ahora valen mucho y es tirar dinero a la basura. Eso es propaganda de ecologistas que no conocen el tema”. Así de tajante se mostro Victor Esandi, adiestrador reconocido de perros de caza que nos dio algunas pautas: mayor cantidad de perros no es sinónimo de efectividad.

Un buen perro nace ya que tiene que tener un alto instinto de depredador y se hace con muchas horas de entrenamientos. Esansi aclaró: “La ley no es justa, hay que meter más palos a la gentuza que los abandona. El mejor ecologista es un cazador concienciado".

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