Prepara el tema:

Los seres humanos tenemos un repertorio de recursos personales que no siempre utilizamos, Además, podemos mejorar nuestras habilidades cognitivas y sociales con un entrenamiento. Los deportistas practican para lograr optimizar su rendimiento en el momento de la competición. Si preparamos el tema a desarrollar en una conferencia nuestro nivel de seguridad mejorará, aunque es recomendable utilizar un guión de referencia a modo de recordatorio. Hay que tener claro qué queremos narrar y el objetivo que perseguimos. No es lo mismo que mi intención sea impactar al grupo que pretender generar controversia para que se genere un debate.

Céntrate en los demás:

Hemos decentrarnos en los demás, no en nosotros mismos. Las cuestiones que a veces nos asaltan acerca de qué pensarán los demás de nosotros, si les caeremos bien, si les gustará lo que decimos, etc. no constituyen más que un escollo que hay que superar. La clave está en concentrarse en las necesidades del público y plantearse cuestiones como ¿qué les puedo aportar? ¿Cómo puedo conectar con ellos?

No te compares:

Compararse con otros es muy perjudicial y nos desgata. Cada uno tiene cualidades y aspectos a mejorar. Somos únicos y por tanto, no somos comparables. Tampoco podemos autocriticarnos a través de un diálogo interno en el que nos hagamos perpetuos reproches por nuestra incompetencia.

Debemos ser muy comprensivos con nosotros mismos.

Sé consciente de tu poder:

Algunos coaches plantean: ¿somos conscientes de nuestro poder? Nos pasamos la vida pendientes del juicio que los demás se van a formar sobre nosotros y nos esforzamos hasta lo indecible por ajustar nuestra conducta a sus expectativas.

¡Qué empeño tan improductivo! Hemos de trabajar por cumplir nuestras ilusiones, metas y objetivos, no los que nos impongan terceros sino los que anhelamos de verdad. Nadie puede hacernos daño si nosotros no queremos.

Elige tus pensamientos:

Tenemos la libertad de elegir nuestros pensamientos, los cuales van a generar unos sentimientos y unas acciones.

En función del rumbo de los mismos conseguiremos unos resultados. Disponemos de un autocontrol y de la capacidad de ser asertivos, es decir, la posibilidad de defender nuestros derechos a la vez que respetamos los de los demás.

Ejercicios de relajación prácticos recomendables:

-Estirar los dedos de los pies o flexionar las rodillas ligeramente.

-Mover los hombros hacia adelante o hacia atrás y en rotación sobre sí mismos nos ayudará a relajarnos. Estirar los brazos y extenderlos nos facilita ganar presencia. Si estamos con los miembros encogidos la perdemos.

-Ejecutar previamente ejercicios respiratorios nos conduce a mitigar el nerviosismo. Hay que realizar respiraciones profundas.

-Proyectar la voz a las personas de la última fila nos permite entonar adecuadamente.

¿Cómo va a ser el impacto de mi mensaje?

Un 55% va a venir determinado por mi lenguaje no verbal. Lo que exprese con mi cara y con mi cuerpo debe tener coherencia con el lenguaje verbal.

En un 38% influye el paralenguaje, es decir, el tono, la voz y la articulación.

Un 7% viene condicionado por el lenguaje verbal.

Todos estos mensajes contribuyen a dotar el mensaje de una coherencia.

Visualiza y empatiza:

Las visualizaciones previas también son importantes porque nos ayudan a percibirnos a nosotros mismos de forma anticipada con éxito.

Empatizar emocionalmente con el público del auditorio es necesario. Mirar a todos en algún momento en la medida de lo posible ayuda a conseguir esa conexión.

Por último, resulta útil plantearse ciertas cuestiones: ¿cómo nos posicionamos ante la vida?¿Perseguimos nuestros sueños y objetivos?

¿Somos capaces de salir de nuestra zona de confort? ¿Qué nos perdemos por no hacerlo?

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