La taquilla inversa es la forma para entrar por esta puerta, la del Estudio teatro en la calle Cardenal Solís en el madrileño barrio de Embajadores. Primero unas pinceladas sobre el sistema. Tú no pagas al entrar, solo al salir, lo que precies de lo visto y oído, sentido. La obra prima, qué es, qué te ha parecido, ha llenado tu alma... el texto, los actores. Esta forma de retribución de las salas alternativas es una solución, entre otras –podría haber más apoyo siempre rebajando el IVA, una idea “peregrina” que en el Cine no se ha llevado a cabo. Lo que nos incumbe, todo lo que sea humano y el teatro lo es, la obra del autor argentino Rovner, Almas gemelas, prolonga una larga relación que tiene el autor con los cataclismos del amor y sus problemas, por tanto humanos...

Los sentimientos, las parejas, la pertenencia, nuestra forma de vivir para dos, para ella, para él. Otros textos como Compañia ya abordaban este conflicto profundo de convivencia marital. Almas Gemelas, una obra máxima para espacios mínimos, se desarrolla bajo el conflicto de dos instantes, el encuentro del “otro” y el encuentro con la “otra” en un juego de a dos, la pareja. Primero, como dos personajes que desajustan la feliz vida en pareja de un matrimonio, y segundo como un juego a cuatro bandas donde las combinaciones podrían ser infinitas con el beneplácito de las partes... Si Porter se cuela en el conflicto, es Dario Fo y Blanca Rame el que se cuela en el fondo, con su famosa Pareja abierta.

Un día cualquiera Ana, entra en casa y nos plantea la ecuación: “No sabes lo que pasó..:” A partir de aquí, desde lo natural o costumbrista de una pintura de salón-comedor entramos en un conflicto de sentimientos y posesiones que ponen patas arriba la “sacro-santa” institución de la pareja.

Tu pareja ha encontrado su alma gemela y el marido, o la otra parte del contrato comienza a naufragar, o más bien a sulfurarse, se pasa de ser un hombre encantador a convertirse en una afogue de preguntas y voces altas y disonantes. El conflicto va desarrollándose, se sube de tono y el choque de trenes se estampa cuando llega la tercera persona al domicilio conyugal.

Ana propone, por qué no somos tres? El marido entra el cólera. Desde la comedia a la tragedia, las preguntas se disparan en este entuerto, la soledad de uno (el marido en este caso), la identidad de los dos... el deseo, la posesión, todo se desmorona. Una pareja son dos no tres. ¿A caso no tenemos derecho a querer y amar fuera de la pareja, si es tan natural como la vida misma?

Y si apareciera otra alma gemela, o la única... Constantemente se nos ha planteado esa pregunta, ¿puedo querer a dos personas a la vez?, ¿desearlas? Una experiencia personal avisa que si en una relación tu no demuestras lo que quieres a la otra, la otra no lo entiende, debe haber celos? Sentido de pertenencia? Pero si los hay no podemos caer en la locura de la posesión.... Si por el contrario no los demuestras, la otra parte entiende que no la quieres... pero y si los reprimes para no violentar al otro. En resumidas cuentas, es muy difícil ser siempre dentro de eso que Rovner ahonda con ahínco, la pareja. El reparto compuesto por los actores Sergio Méndez, Sonia García, Juliana Sesmero y Diego Bergier nos guían intensamente por este laberinto de sinsentidos que raya lo absurdo del amor, un conflicto que nace de la posesión y que en la mayoría de las veces se da de bruces con el océano.

Así nos lo hemos montado, vendríamos a decir, y así nos va.

Sigue la página Arte
Seguir
¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!