Su relación con el mundo del rock la lleva en el ADN. Es hijo de Hermes Calabria, fundador de Barón Rojo; guitarrista de Sherpa y ex-miembro de ConMora. Ahora, Marcelo Calabria Valdés presenta su disco en solitario, «Valdés».

Pregunta. ¿Cómo nace «Valdés», el disco?

Valdés. Yo pertenecía a una banda, ConMora, en la que estaba muy volcado. Pero tras casi ocho años, el proyecto acabó. Así que en la soledad de mi casa, me sobran las horas. Y decido retomar mi faceta de compositor y cantante, rescatando unos temas que tenía olvidados. Los revisé y los grabé en mi estudio. Terminadas las maquetas, comento a todo mi entorno lo que quiero hacer.

Al hilo del disco, surge el documental. ¿Por qué dar también esa perspectiva visual?

V. Vivimos en un mundo multimedia, en el que el formato sonoro por sí solo, está obsoleto. Así que para llamar la atención en toda esa jungla multimedia, necesitas hacer algo más, acaparando todos los sentidos del público. Por eso, al empezar a grabar el proyecto, decidimos también que se tomaran algunas imágenes para luego hacer el documental.

¿Qué es lo que hace que retomes tu faceta de compositor?

V. Paso un año de duelo, porque dejar atrás el proyecto anterior fue un tanto traumático. Sí que es cierto que acompaño a Sherpa y su banda, pero no es lo mismo. Así que, pasado el año, es cuando decido retomar y revisar los temas que tenía guardados.

Cuando se publicó el disco, hubo medios que dijeron que no era «ni heavy, ni metal», y que parecía más rock o blues. ¿Lo ves tú igual?

V. Es cierto que el disco no es muy duro, es un rock más amable. No creo que haya transición, porque cuando yo compongo me sale eso. Como músico, ejerzo muchos papeles dentro de los grupos: puedo ser guitarrista de un grupo heavy, porque soy capaz de ello.

Pero no quiere decir que cuando te sientes a escribir, te tenga que salir eso. Este trabajo como solista, es algo personal. Quería que me saliese solo, sin forzar nada.

¿Cómo surgen las colaboraciones y cómo el trabajo con ellos?

V. Todos los que han participado en el proyecto son amigos, personas con las que había trabajado.

Dentro de esas colaboraciones, hay un sentido real de ayudar. Por ejemplo, con Sherpa toco en su banda, Paco Blues ha trabajado conmigo toda la vida, Adrián Meloño es amigo mío de la infancia, mi padre [Hermes Calabria] es mi padre. Y así con todos. Trabajar con ellos fue genial, les pasé la maqueta y ellos eligieron. Hubo completa libertad y eso quedó demostrado en las aportaciones que cada uno terminó haciendo. Las colaboraciones más continuas, como la de mi padre o Adrián, quizás sí que están más encorsetadas, pero las puntuales no.

Hace poco me dijeron que cuando todos los que colaboráis en el disco os retiréis del mundo de la música, el rock español habrá muerto. ¿Acertada o no esta afirmación?

V. No. Yo creo que hay relevo de sobra para suplir a todos esos artistas. Lo que no hay es industria, sobre todo en el rock, que siempre fue marginal en todos los aspectos. Cuando todo iba muy bien, al rock le iba un poco mejor, aunque nunca ha sido cosa de masas. Y ahora que todo va mal, al género le va muy mal. Hay cantera de sobra, pero se tiene que recuperar la industria.

Para cerrar, ¿qué canciones te han marcado más?

V. Cuando era chaval, el vídeo de «November Rain» (Guns N’Roses) me lo ponía mil veces. O «Smell like teen spirits», de Nirvana. En español, escuchaba mucho Extremoduro, Barón Rojo, Leño. Lo cierto es que concretar es muy difícil, porque hay tantas canciones.

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