En 2008, Gabriel (voz), Ander (bajo), Erlantz (guitarra y coros), Daniel (guitarra) y Froufe (batería) se juntaban en el local de ensayo, haciendo que así naciera Shinova. Con cuatro discos publicados, la banda vizcaína se encuentra en plena gira del último de ellos, «Volver».

Pregunta. ¿Por qué Shinova? ¿Tiene algún significado especial el nombre?

Shinova. Es un juego de palabras entre «Chi» y «Nova». Lo que pasa es que el fonema «chi» nos sonaba un poco extraño y lo cambiamos entonces por «shi». El significado, es algo así como «nueva energía vital». Puede parecer un poco pretencioso, pero «mola».

En su momento, no había muchas cosas así en Google, así que pensamos que para que nos buscaran en internet, estaba bien el nombre.

¿Con qué género musical os sentiríais más identificados?

S. Está difícil, porque nos gusta de todo. Tenemos la suerte de ser cinco personas que escuchan música muy diferente y que van a conciertos de estilos distintos. Creemos que todo eso hace que a la hora de componer, no pensemos en las tendencias. Simplemente componemos y cuando la canción que hacemos nos gusta, continuamos con ella hacia delante.

«Volver» es vuestro cuarto trabajo. ¿Cómo surge?

S. Nace de una manera más espontánea que el anterior. En el otro tardamos un año y medio más, y este en cuatro meses estaba hecho.

La experiencia anterior, el potenciar los aciertos de los últimos discos o reforzar los errores para que no vuelvan a suceder, nos ha ayudado. «Volver» tiene un sonido más instantáneo, más limpio, con menos artificios. Las canciones están más elaboradas, pero en menos tiempo.

¿Cómo ha sido publicarlo de la mano de Warner Music?

S. Nos conocían del disco anterior y nos tenían «calados». Y cuando escucharon «Volver», les encantó. Al conocerlos, nos dimos cuenta de que son unos apasionados de la música y que vibran en los conciertos. Estamos muy contentos con ellos.

¿Diríais que es vuestro mejor disco?

S. Sí. Es lo que suele decirse, pero es cierto.

Tenemos la mentalidad de esforzarnos en que lo último que hagamos, sea lo mejor.

«Doce meses (el año del maravilloso desastre)», «Para cambiar el mundo» y «Qué casualidad» han sido los tres primeros singles. ¿Qué tienen estas canciones para haber sido las elegidas?

S. La primera fue «Doce meses» y la verdad es que no es una canción que tenga la estructura de un single. Tiene dos estrofas, medio largas, con un puente en medio y el estribillo tarda en llegar. No es lo que se espera, pero creíamos que tenía una carga emocional muy fuerte. «Para cambiar el mundo» sí es más single, es más A-B-C. Y «Qué casualidad» tiene esa estructura, pero no mantiene siempre la misma intensidad.

¿Qué supuso para vosotros presentar vuestro disco en Madrid, concretamente en el Museo Cerralbo?

S. Una pasada. Es un lugar especial y ese día también lo fue. No hay palabras para definirlo. Además, la aceptación por parte del público también fue genial. Uno de esos días que uno se guarda y se queda ya para toda la vida.

¿Por qué más sitios habéis pasado con «Volver»?

S. Antes de sacar el disco ya estábamos tocando las canciones. El primer concierto de la gira como tal, fue en el Sonorama. Allí tocamos prácticamente todos los temas de «Volver», para ver cómo funcionaba. También tocamos en Ebrovisión, en el Festival Gigante y en el B-Side. La gente respondió muy bien a las canciones nuevas.

Para cerrar la entrevista, ¿podríais decir las canciones que más os hayan marcado a nivel personal y profesional?

S. Es una pregunta difícil, porque desde «Bohemian Rhapsody» de Queen a «1999» de Love of lesbian, se nos ocurren muchísimas.

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