La película parece sacada de los mismísimos años 30. Aún sin ser un gran conocedor del cine hollywodiense más clásico, cualquiera puede sentirse embriagado por ese espíritu de Cine “hecho por y para el entretenimiento”.

Es una de esas películas con la que te dejas llevar por ser renovadora de ilusiones a la par que mágica y cercana. Seguramente la gran mayoría de gente que es al mismo tiempo “novata” y cinéfila se pondrá delante de esta película con un cierto escepticismo. Pero qué grata sorpresa es encontrarse con una especie de nostalgia mágica por un cine que ya no está, pero que todavía es.

Por este motivo, esta película es, ni más ni menos, una prueba más de que el Arte es arte más allá del tiempo en el que sea hecho.

Pero me preguntarás, ¿y la mudez de la película? ¿y el blanco y negro? ¿y cómo hacer para escuchar algo más allá de la música? La mudez de la película está tratada con una gran inteligencia. El blanco y negro es ágil y está usado también con inteligencia y más aún, con una belleza tal que nos hará recordar, quién sabe en qué momentos de nuestra vida, diversos fotogramas que se quedan, por expresividad, en la retina. Por todo ello hay que dejarse guiar para poder escuchar todos estos homenajes que nos hace el arte; en esta película en concreto, esos homenajes llevan nombre: Exclamación, dirigida al gesto, al poder visual y al significado que dan actores y actrices a todo el cine, el de hoy y el de siempre; Necesidad de un guión bien trabajado, es decir, la necesidad de contar con historias que tengan un sentido pleno a la par que tengan una naturalidad alegre.

Y sin dejar a un lado ese poderío visual inconfundible, hemos de destacar la música (cómo no hacerlo en una película muda). En algún momento de la película es algo estridente y cargante, pero se lo perdonamos. En general funciona muy bien con todo ese cuadro en movimiento.

Michel Hazanavicius nos ha regalado esta hermosa locura.

Hoy. Sí. Hoy. En este siglo XXI. Ese pesado siglo de la tecnología y la información en el que el cine busca alternativas en el 3D y en el que parece que tendrá que buscar también un modelo de negocio en Internet... Pues en ese siglo en el que todo parece planeado, llega este director -también a los mandos del guión- y nos regala una historia preciosa, bien hilada y genialmente trenzada para encajar en la mente y en el recuerdo del espectador; con una película muda.

Pero siguiendo con homenajes, el director no se ha olvidado de hacer sus propios guiños al gran cine mudo de todos los tiempos. Ejemplo de ello es la escena de George y Peppy en las escaleras que nos recuerda a aquel Chaplin de Tiempos Modernos; otra escena -prueba de la inteligencia del realizador- es esa en la que el color y el contraste entre los grises en una habitación llena de sábanas blancas nos abraza con su belleza oxigenada; o ese perro tan genial que nos sorprende durante todo el filme; o la imagen de George mirando su sombra en la luz de un proyector de cine -como preguntándose “¿qué fue de mí?”, o “¿qué fue del cine mudo?”-.

No sabemos si todo esto viene motivado por un homenaje al cine clásico o por una infravaloración del cine actual.

Lo cierto es que, sea lo que sea, es una película de gran calidad. Altamente recomendable. ¡Ah! Y por si acaso…Ten puesta una ropa cómoda, es posible que después de verla te entren ganas de bailar...

Sigue la página Arte
Seguir
¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!