Italia.Un alto número de personas se desplaza de norte a sur y de sur a norte sobre el costado del Canal Mayor de Milán. Cientos de hombres y mujeres van y vuelven mirando, saboreando, probando las delicias de La Fiesta del Chocolate milanés.

Un niño grita a manera de reclamo a sus padres: "Pero es que yo no veo nada, no soy alto como ustedes!" y tiene razón, es pequeño y no logra ver las vitrinas repletas de confecciones realizadas en la pasta oscura, sabrosa y tan deseada por los más chicos, el #chocolate.

En La Fiesta del Chocolate se ven muestras de exquisito gusto, rarezas de todo tipo, como un #escultor que trabaja sobre una gruesa capade chocolate, provocando el asombro de los visitantes locales y turistas que fotografían y filman cada detalle del genial artista.

La señora que vende los zapatos de tacón chocolatozo en la feria, no tiene descanso. Atiende, envuelve en unas bellas bolsitas artesanales, como debe ser, las entregas, cobra y ya continúa con el próximo cliente, así por tres días.

Está feliz, vendió casi todo. Se gira, mira al marido y le sonríe. Daniele, el esposo, me cuenta que vienen todos los años a la fiesta, pero que este octubre fue bastante especial y que, por supuesto, ya están pensando en el que viene.

Por un momento abandona el puesto de vendedor, saca unos diseños de abajo del mostrador y me dice: "Mire, estos los haremos para el 2017, son especiales porque es chocolate puro el que usamos para las elaboraciones".

El entusiasmo me contagia y compro dos zapatos de chocolate con flores y tacones, como los que usa mi madre en verano.

Raffaella, la esposa de Daniele, pone el par en dos coquetos paquetes de cuidada confección y me los entrega como si fueran joyas, me sonríe y se vuelve a la caja a buscar el cambio. Los saludo y busco despacio el camino a casa.

La tarde cae rápido. Poco a poco el rocío se hace sentir sobre las cabezas más delicadas.

Los precavidos sacan el gorro del bolso y los no tanto se cubren con lo que tienen a mano. Y así, a pesar de lo helado del aire, el público se resiste a abandonar la fiesta. Continúan paseando ydescubriendo sabores bajo el cielo azul de la noche otoñal lombarda.

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