"Nadie es profeta en su propia tierra" ¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase? España ha dado mentes prodigiosas cuyos inventos podrían haber cambiado la Historia, pero ésta misma les relegaría a un segundo plano, permaneciendo en el olvido. Muchos de estos inventos más tarde serían utilizados en el extranjero, que se llevaría el mérito y la fama.

Muchos españoles han sido desterrados al valle del olvido de forma injusta. Y un claro ejemplo es un personaje que se convirtió en una figura clave para la aeronáutica espacial, adelantándose varias décadas a lo que después fue una realidad: Emilio Herrera.

Piloto, ingeniero, político y por encima de todo genio, todavía es conocido por el pequeño círculo de personas que le recuerdan como "el Julio Verne español".

Emilio Herrera nació el 13 de febrero de 1879 en Granada. Desde pequeño, leyó las obras de Julio Verne como cualquier soñador de la época, imaginando todos aquellos inventos fantásticos que relataba el escritor francés en un mundo real. Con solo 18 años ingresó en la Escuela de Ingenieros militares de Guadalajara y más tarde perteneció a la Compañía de Aerostación, donde adquirió el título para pilotar globos.

En 1914 mostró sus habilidades al pilotar un avión que cubría la ruta entre Sevilla y Tetuán. Incluso llegó a participar en el histórico vuelo delGraf Zeppelin LZ-127,el dirigible más famoso, cuando éste sobrevoló Nueva York.

Pero Emilio Herrera no se conformó con volar los cielos de la Tierra: él quería conquistar el espacio.

En 1932 dio una conferencia en la Universidad Autónoma de Madrid que concluyó con la siguiente frase: "Antes de cincuenta años, el Hombre pisará la Luna". No solo se cumplieron sus expectativas, sino que él mismo fue el encargado de crear el primer traje de astronauta para que se pudiera surcar el espacio.

Incluso el célebre Wernher von Braun reconoció que la principal aportación a la astronáutica fue este invento de Emilio Herrera.

Sin embargo sus planes se vieron truncados por una sociedad que no comprendía sus inventos y, sobre todo, por la Guerra Civil Española. El granadino era un ferviente defensor de la República y tuvo que exiliarse a Francia, donde llegó a ser el presidente de la República española en el exilio.En Francia continuó con sus estudios y llamó la atención de los nazis para sus proyectos, pero el inventor no quería mantener relación alguna con la Alemania de Hitler.

Después de la Segunda Guerra Mundial, propuso a los franceses una idea que podría haber cambiado la Historia: que se unieran a la carrera espacial que iban a desarrollar tanto rusos como estadounidenses. Propuso modificar un misilUV-2,el cual sería pilotado por un español en el exilio, y poder pisar la Luna. Francia vio la idea como una locura.

Pero la NASA le ofreció un cheque en blanco para que ayudara en su idea de llegar a la Luna. Emilio Herrera puso dos condiciones: que fuera una misión conjunta entre Estados Unidos y la República española en el exilio, y que en el momento de pisar el Hombre la Luna, se colocaría también la bandera de la República española. Los americanos se negaron.

Emilio Herrera murió olvidado en Ginebra en 1967.

La política provocó que uno de los grandes genios de la Historia de España no fuera recordado. Hoy en día, en su tumba en el cementerio de Granada reza el siguiente epitafio junto a una nave espacial: "No lo lloréis, imitadlo".

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