Descubrir a Slava Polunin es un encuentro casi necesario en estos tiempos que nos toca vivir tan toscos. Es una puerta abierta a la fantasía y a la poesía del payaso, un delicado espectáculo repleto de belleza. No es un clown más, es la evolución del circo, al igual que otros como Jango Edwards, Leo Bassi, o el histórico Oleg Popov. Lo cierto que la escuela del este, la escuela rusa para ser más exacto,s ha dotado a la pantomima de una escena que transciende la arena del circo y es el principio de las fuentes de inspiración del circo del Arte, como es el Circo du Solei.

Slava Polunin (Novossil 1950), es desde la década de los 80, una referencia del Arte escénico, donde sus actuaciones han ido evolucionando de una comparsa de dos payasos a varios clowns en un frenesí actoral.

La sorpresa, la risa, y la poesía han conseguido construir diferentes espectáculos donde la escena se transforma en un espacio onírico. Sus colaboraciones con Terry Gilliam en la obra Diábolo, las referencias de su arte con el cine de Federico Fellini y su obra más consagrada, Snowshow que ha recibido una gran cantidad de premios como el Evening News Theatre, el Premio Drama Desk 05, el Premio Stanislavski, el de la Crítica de Edimburgo, o el Premio Internacional del Clown, entre otros, han hecho de este clown una de las grandes referencias del circo del Arte.

¿Snowshow qué es? Es difícil calificarlo, para los que hemos disfrutado de este magnifico espectáculo, hay una definición que el propio Polunin expresa en una entrevista realizada para RT: “cuando el humor se enlaza con el amor y la belleza”.

Unos personajes sacados de los sueños de los niños, o más bien de un conjunto de muñecos de peluche, de un dibujo animado, o de estrafalarios seres producto de un juego infantil, aparecen en medio de un espacio frío, podría ser el otoño, o una noche lunar... El escenario simple, acotado por unos paneles acolchados en color azul.

Un personaje con un traje bolsa amarillo y una bufanda roja como su nariz, un payaso tragicómico se mueve lentamente con una soga al cuello. Se la prepara para que haga juego con su bufanda, simétricamente colocada. Recoge la cuerda primero lentamente y luego de a poco para posteriormente tensarla. De uno de los laterales sale otro de los personajes, un ser con sombrero de dos alas larguísimas que esta ahorcado al otro extremo de la cuerda.

Esto da pié para que comience a entrar a escena una comparsa de personajes verdes. Los números se entrelazan entre la bruma del humo, y la música atmosférica y clásica contemporánea. Siempre bajo una atmósfera poética y onírica, de tiempos lentos, también hay espacio para la locura con la interactuación con el público. Se le moja, se le atrapa con tiras de algodón, como si fuera una tela de araña y se le llena de confeti, y todo en el ritmo adecuado para culminar con la catarsis de nieve y ventisca. Es como el rito. “En la Grecia antigua el teatro y la diversión estaba relacionada con los ritos y la magia. Conectaba al hombre pequeño con el infinito del cosmos. Cuando llegas a un auditorio donde se espera una función con los demás, formas parte de esa conexión con el infinito y muy rara vez se puede ver en el teatro ese sentido, es la razón por la que nos reunimos, por la que queremos estar juntos, en mi teatro intento conseguir esa sensación de estar unidos...” Slava Polunin recoge esa idea, y la lleva a otra, la de vida-arte, arte-vida palpable en poetas como Rimbaud o Baudelaire.

“A mi lo que más me interesa es cómo se puede ayudar a la gente en la vida cotidiana a través del Arte. el Arte es un espacio, hay gente que le interesa ese espacio, a mi me apetece aprender a crear la vida como creo mis espectáculos, como si fuera un director que crea la vida como si fuera una obra de Arte.

Snowshow es una catarsis, cambia al espectador que vuelve a jugar como un niño, o entrar en un espacio de sueños. La función estará en los teatros del Canal hasta el próximo 12 de Octubre.

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