No mucha gente vería normal hacer una crítica o una reseña a un disco de Rap. Incluso para mí, como aficionado y hacedor de esta Música deuna cultura tan variada como los es el Hip Hop, me parecería llamativo. Pero 'El Círculo', el nuevo disco de Javier Ibarra, sobrepasa las etiquetas de género musical, ya que en el disco la música es tan sólo el lugar en el que se posa ese difuso pájaro que es el arte: y digo pájaro por buscarle al arte un animal de cada día, y porque aquí el artista vuelay vuelve, de ahí el círculo: la ida y el regreso. Kase.O se posa en ese árbol a través de ritmos brutos, sensibles, agonizantes, rápidos o lentos, y con rimadas donde caben lágrimas, sacudidas imparables: la forma en la que tiembla el mundo, la soledad, la injusticia, la tristeza irreparable, el amor o el hambre es la forma que tiene Javat de devolvernos el temblor.

Y si la escucha es limpia y lejos de prejuicios adquiridos a lo largo de años escuchando a este artista, se tiembla. Se tiembla como hacía tiempo que no se temblaba con un disco de rap en castellano; quizás nunca se ha temblado así en un disco de rap.

Me resulta significativo el hecho de encontrar referencias de Javier Ibarra a su propio ser como "poeta" más que como "rapero"; al menos ese es el poso que me queda en comparación con años atrás en los que al artista parecía tener muy aprendida su máscara (máscara entendida en su acepción latina: persona, ae) de rapero, el alter ego. Esto es algo que, según he podido captar en opiniones de conocidos del mundo del rap, parece haber influido a algunos raperos-de-toda-la-vida con los que me he ido encontrando; una vez que el disco está en el aire, me he topado con antiguos fans de Kase.O diciendo que el disco les ha decepcionado porque "ese no es Kase.O" y me pregunto qué es lo que se esperaba esepúblico de este disco, quizás a ellos les valga con la máscara; intuyo que el disco gustará mucho más a los desconocidos o meros aficionados al rap de forma pasajera que a los consabidos puretas a ultranza de la cultura.

Y en esta obra o el que escucha se deja llevar a "ultranza de su danza" (la de Javier en el disco) o se comete el error de ir siempre buscando al Kase.O que nos acompañó en la adolescencia.

En esta obra, Javier Ibarra ha contado con instrumentales de todo tipo que le dan un colorido muy especial a la música que conforma el conjunto de 'El Círculo'.

La gran mayoría de las instrumentales sobre las que sucede la magia son producidas por el propio Javato Jones y Gonzalo Las Heras; además, tambiénha contado con producciones de R de Rumba, Big Hozone, El Arkeólogo, Juez One, Cash One, Crudo Means Raw y Diego Lino. Todo esto apoya mucho más al significado de otro de los alias del artista: versátil.

En el disco se juega y se baila y se sufre y se canta a partes iguales, hay una constancia que todo lo domina: la emoción y la absoluta honestidad del autor para consigo mismo.

Así pues y por suerte, los humanos —como el arte— crecen, no envejecen. Y tras escuchar la obra uno se siente golpeado, pequeñito y también, abrazado. Y lo mejor de esto es que es una obra que tiene un largo recorrido de escucha gracias a la profundidad de las letras, a la variedad de los detalles: los acordes sutiles en las instrumentales, la variabilidad de la armonía y el arcoíris que se conforma con el canto (cuando lo hay) o el hecho de saber que estamos ante la escucha de un humano mirándose al espejo de todos los humanos; en ocasiones el reflejo se llama Miedo, en otras se llama Perdón, en otras Kase.O, en otras Huracán..., pero siempre apela a un tú con el que Javier Ibarra sigue conectando como nadie.

La palmera que se dobla pero aguanta el huracán sigue de pie; y creo que para quien escuche esta obra de arte con cierta desnudez podrá sentir que un pájaro se posa y nos regresa a algo que una vez quisimos o soñamos: la voz del arte a la que de alguna forma siempre se regresa —aunque sólo algunos sepan darle voz; ahora nos espera que El Círculo gire.

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