El IDEM vuelve como cada año con un variado conjunto de obras y música con el acento puesto en la renovación escénica y en la naturalización de artistas con disfunción, tanto física como intelectual. Cómo apunta su directora Paz Santa Cecilia “ese elemento se diluye, esa es la intención, que el proyecto vaya más allá. Esas personas ya son profesionales, llevan años en la compañía, tienen un trabajo... Es la transcendencia de estos proyectos, somos muy conscientes, y desde luego el Idem no va de caridad, de proyectos amateur, ni somos condescendientes.

Ya son cuatro años desde que el IDEM se transformó de su primer proyecto.

“Durante 10 años antes, se denominó el festival de artes escénicas y discapacidad. Se tuvo mucha valentía porque esto no se había hecho en todo el estado hasta ese momento”.

En esta edición cabe destacar la obra que abre el certamen con Bichos, escrita por el literato portugués Miguel Torba en 1940, y dirigida para esta ocasión por Henrique Amoedo de la compañía de Madeira Dançando com a diferencia, “Una obra donde los animales y los humanos comparten las mismos cuestiones existenciales”, señala.  Junto a ella, tenemos un amplio repertorio como Da la Nota, un taller musical dirigido por Aldar Velasco y Fenando Leria, (Madrid). Niños y niñas, de entre 6 y 15 años del barrio de Lavapiés, tocarán instrumentos sinfónicos, cantarán y bailarán un repertorio variado de músicas del mundo.

La tetilla de Belén Sánchez, un film sobre un extraño ser que atrapa a sus víctimas en el metro.

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Los proyectos audiovisuales también tienen aquí su cabida. Es el caso de la otra película que se proyectará dentro del festival, Khamsa, del periodista Marc Almodovar. El título que significa cinco en árabe, es un viaje por las inquietudes y los sueños de cinco personas unidas por una generación y las aguas del Mediterráneo, pero separadas por horizontes y entornos lejanos. Una propuesta más descarada y abierta a todo tipo de bromas, interactuando con la gente de la calle es Ceci 3.0 del grupo Fadunito, Lleida.  Su autor Ferran Orobitg y los constructores David Olivari y Mathieu Audeje, nos emplazan para disfrutar de un extraño ser, una silla de ruedas robotizada que se moverá con autonomía por las calles de Lavapiés.

Los talleres de teatro nos contaminarán, como Retablo de Lavapies por Mirage teatro, una reflexión sobre el pasado, presente y el futuro. Durante las tres semanas del festival se llevará a cabo este taller de teatro intergeneracional con los vecinos del barrio. Más propuestas escénicas será Bailar el agua de Raquél Sánchez y Chef Alonso diseñada para compartir con espectadores con discapacidad intelectual severa.

Es una obra que se desarrolla en el momento y sirve para generar experiencias sonoras, sensoriales y emocionales mucho más amplias con este público. Piano and dancer de Instituto Sotocos-Muriel Romero y Pablo Palacio, ahondarán en las propuestas sonoras y musicales. También será el caso de Música cuántica, un viaje de ritmos casi tántricos generados por el pianista Raúl Thais.

Las propuestas teatrales se cerrarán con Lucrecia y Judith, una revisión contemporánea del dramaturgo chileno Marco Antonio de la Parra. Ciudadano de cuerpo entero de Patricia Poçao-Pelé, otra obra que nos visita desde Portugal, Porto en esta caso. La península ibérica está totalmente representada, la nota exótica será la propuesta escénica Democrazy de Helene Weinzierl (Austria-Salzsburgo). Una reflexión sobre el desborde de falsas libertades que nos proporciona el viejo continente. Frente a esta apreciación se nos plantea la pregunta: ¿tenemos de verdad libertad de elección o alguien está decidiendo por nosotros?

El festival tiene abierta sus puertas hasta el 25 de Septiembre en la Casa Encendida. #Arte