¿Cuál es el meollo en todo este asunto de presenciar la llegada de tramas cinematográficas a la TV, cuando ya alcanzaron su culmen en la pantalla grande?

Se pueden sugerir teorías como la crisis de ideas en Hollywood, el interés de replantear grandiosos clásicos a las nuevas generaciones, y el gran momento que está viviendo la Televisión, cuya calidad supera, por mucho, la mayoría de los productos cinematográficos actualmente. Aquí entra el mayor nombre del género de terror en los últimos tiempos: El Exorcista.

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Aunque, la cinta de William Friedkin es una de las mayores pruebas de un producto fílmico que no da la sensación de envejecer, el reto de Fox es mayor, al sacar esta historia en formato de serie, respetando todo aquello que convirtió a la versión original en uno de los hitos más escalofriantes de la cultura popular.

Una de las principales fortalezas del episodio piloto, estrenado el pasado viernes, es haber mantenido los paralelismos pero con personalidad propia. Tenemos un sacerdote experimentado que ha mantenido una larga lucha contra el demonio, con secuelas visibles, un cura más joven e inexperto con ciertas dudas sobre su fe, que está por verse inmiscuido en las guerras espirituales del padre veterano, una madre de familia que está sospechando de presencias demoníacas en el interior de su hogar y tenemos a una jovencita sospechosa de estar albergando algo desconocido y siniestro en su ser. Además, tenemos incluso la desconcertante melodía de piano que adornaron los créditos de la película original (es necesario ser honesto, no sonaría como El Exorcista sino sonara aquella intimidante partitura musical).

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Su creador Jeremy Slater, y la productora Fox se aseguraron de adaptar la historia a los tiempos de ahora, por lo que se puede apreciar un producto fresco y atractivo.

Alfonso Herrera asume el reto de protagonizar un personaje fuera de los estereotipos, asociado a los papeles latinos, interpretando a un cura carismático que dista mucho de ser un santo. Una elección razonable en una época donde el Vaticano está ocupado por un Papa latinoamericano, y en momentos donde se busca mayor diversidad cultural y racial dentro de la televisión norteamericana.Herrera logra mantenerse a la altura, de actores de carreras más destacadas.

Ben Daniels, quien interpreta al rebelde cura Marcus Keane, ofrece una enorme aura al padre Merrin, especialmente al de la última secuela (The Beginning era una terrible película, pero la labor de Stellan Skarsgard es notable). Por su parte, Geena Davies como la matriarca del clan Rance mantiene sobriedad y presencia en la pantalla (pese al botox), aunque habrá que esperar a los siguientes episodios para ver más desarrollo con su personaje.

No es posible hablar mucho de las chicas Rance, debido al brutal giro que tiene la trama al final del episodio pero su participación demuestra que, incluso para una historia tan conocida como el film de los setentas, es posible tomar direcciones donde aún es posible sorprender al público y readaptar las bases del mito que representa esta oscura saga.

El Exorcista llega a la TV cuando el género de terror es dominado por series de calidad como The Walking Dead, Scream, The Strain, Outcast, American Horror Story, y otras opciones perturbadoras. Se tendrá que valer del soplo de aire fresco de la trama original y la fortaleza de su reparto para mantener el interés de una audiencia cada vez más difícil de impresionar.