Julieta, de Pedro Almodóvar, La novia, de Paula Ortiz y El olivo, de Icíar Bollaín. Esos son los tres títulos que la Academia de las Artes y las Ciencias cinematográficas de España ha preseleccionado para que la ganadora de este combate sea enviada a Hollywood para representar a nuestro país en los próximos Oscar. El título que los académicos elijan se conocerá el 7 de septiembre.

Un trío de Cine con prestigio: El olivo ha sido uno de los títulos más potentes del año en las carteleras españolas.

No llegó a ser número 1 pero se mantuvo entre las diez más vistas durante varias semanas y, aunque está lejos de ser uno de los mejores trabajos de su directora, sí continúa entre las favoritas del público cada vez que se recuerda que fue uno de los estrenos del año.

La novia es una de esas anomalías que de tanto en tanto se dan en estos casos porque sin dejar de ser una joya indiscutible fue prácticamente ninguneada en los pasados premios Goya, donde solo obtuvo dos premios, a la mejor fotografía de Migue Amoedo y a la mejor actriz secundaria, Luisa Gavasa, de las doce nominaciones de las que partía como favorita.

Preseleccionarla ahora para el máximo premio de la industria en el mundo no deja de ser, teniendo en cuenta dicho palmarés, una decisión extraña, por muy de acuerdo que se esté con ella.

Julieta, la tercera de ellas, es la favorita. Con razón y con razones. Pedro ha logrado una película maravillosa, de esas que se no acaban cuando finalizan, porque uno le sigue dando vueltas a lo visto para asimilarla como se merece.

Ese tipo de cine es el más difícil de encontrar y es el que a Pedro mejor se le da. Por eso está considerado el genio que es. Por eso lo quieren tanto en Hollywood y no por otra cosa enviar allí Julieta es la única opción posible.

Resulta descorazonador pensar que llevamos años mandando películas excelentes, caso de Blancanieves, de Pablo Berger, Pa negre, de Agustí Vilaronga o de Loreak, la elegida el año pasado, para que España no pase el corte que da acceso a la fase de finalistas a conseguir la nominación, pero lo cierto es que no solo cuenta la calidad de la película que se envía.

Al igual que no siempre los Oscar a las mejores películas o a los mejores actores los ganan los mejores trabajos en sus respectivas categorías.

Los críticos de que España envíe siempre los mismos nombres, algo que no es cierto, y valgan como ejemplo para ilustrarlo los títulos anteriormente citados, han de pensar en que la Academia norteamericana tiene sus costumbres y sus rutinas.

Así como es muy habitual ver cine negro premiado en los Goya (Amantes, Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, No habrá paz para los malvados, La isla mínima...) a los Oscar les cuesta admitir que es un género admirable y no es fácil recordar algún título más allá de French connection y El silencio de los corderos entre los ganadores de la noche.

En cuanto a los films extranjeros, la polaca Ida y la húngara El hijo de Saúl han sido las últimas vencedoras del codiciado premio. Dos cintas que recuerdan la II Guerra Mundial en sus argumentos. Dos dramas desgarradores sin resquicio alguno de alegría.

Julieta no habla habla de la Gran Guerra, ni siquiera de la Civil española, pero sí es un drama intenso, firmado además por uno de los directores con los que muchos de los actores de la industria norteamericana han admitido querer trabajar.

Con los focos de Hollywood pendiente de lo que Pedro hace, la opción de Julieta es inmejorable.

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