Jennifer Lawrence ya no puede superarse más. Al menos en la Tierra. Tal vez por eso ha elegido una historia de ciencia ficción, a bordo de una nave espacial en busca de un planeta lejano: para seguir triunfando por el Universo.

Y es que el próximo estreno de la actriz mejor pagada de Hollywood se titula Passengers y se centra en uno de los 5.000 que viajan hacia una colonia metidos todos ellos en cámaras de sueño. Es de imaginar que serán parecidas a las del comienzo de Alien, el octavo pasajero. Lo que ocurre en este otro film es que debido a una avería, uno de los pasajeros se despierta 90 años antes de tiempo y, huyendo de la idea de morirse solo, decide despertar a otro, en este caso a la joven estrella de El lado bueno de las cosas.

Jennifer Lawrence acaba de cumplir 26 años y ya lo ha hecho prácticamente todo: televisión (participando en Monk o Medium), películas románticas (Like crazy), de terror (La casa al final de la calle), ha ganado un Oscar por su labor en el género dramático, con tintes de comedia e incluso de musical, y hasta cae bien. En todos los sentidos, porque no solo es una chica a la que sus ocurrencias se aplauden de manera global, sino que sus #Famosos tropiezos, que serían tomados como inoportunos para el resto de la humanidad, en ella están tan bien vistos que mejoran su enorme popularidad.

Sus andanzas en la saga X-Men y en Los juegos del hambre la introdujeron en la ciencia ficción, pero en Passengers se mete de lleno en el género, nave espacial incluida. Ahora queda saber si la película se limitará a relatar un romance en dicho escenario o si el hecho de que se sitúe en el espacio va a servir para, además de contar su relación, mostrar alguna que otra amenaza externa o interna, como hizo Ridley Scott en el inicio de la saga Alien.

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Lo cierto es que sería estupendo ver a Jennifer convertida en la nueva heroína del #Cine de ciencia ficción, una Ripley reinventada que tuviera que meterse por los recovecos de la nave para luchar por su vida y la de sus miles de compañeros durmientes, sumándose así a Sigourney Weaver, a la Scarlett Johansson de Lucy o a la más reciente, Blake Lively de Infierno azul, que no era ciencia ficción pero sí un personaje heroico merecedor también de alabanzas.

En cualquier caso, sea cual sea el resultado del film, que veremos en diciembre, Jennifer Lawrence saldrá victoriosa del proyecto. Siempre lo ha hecho. Por muy decepcionante que este sea, como fue el caso de Joy, a Lawrence le llueven las buenas críticas, a veces con nominaciones al Oscar incluidas. Ya lleva cuatro candidaturas consecutivas, una de ellas convertida en estatuilla. Nadie ha logrado algo así a tan temprana edad. Ni siquiera Meryl Streep. Para muchos, tal dato será considerado una locura, pero los datos no son subjetivos. 

Jennifer sigue con su paso firme en Hollywood.

Tras los 15 millones de dólares que cobró por Joy, ha subido su cotización, 5 más, para Passengers. Tratándose de una de las películas más esperadas de las Navidades, y viniendo de la mano de la mayor estrella del momento, extraña poco... o absolutamente nada.