Harley Quinn es la razón por la que más de uno de acercará a la salas de Cine que proyecten Escuadrón suicida. Y lo es no solo porque supone uno de los encuentros más esperados de los seguidores de los cómics de DC con una figura única sino por el hecho de que Margot Robbie ha transformado a Quinn en un icono.

Su personalidad psicótica, compartida con la de su novio, el no siempre inquietante Joker, al menos no en este caso, en la piel de Jared Leto, su aspecto salvaje y divertido, su estética colorista y fascinante, su vestuariode tallas mini,y el complemento de un peinado con dos coletas y mezcla de colores en ellas redondean la extravagancia más esperada del verano.

El personaje no es exactamente igual al de los cómics, pero Robbie ha logrado mantener el espíritu del dibujo llevándolo a un extremo delicioso gracias al cual ha bordado una auténtica creación. Así, y no de otra forma, es como nacen los mitos en el cine.

Hasta tal punto Margot ha revolucionado al personaje que interpreta que en el número 26 del cómic que lleva su nombre, Harley Quinn tendrá el aspecto que luce en la gran pantalla.

La antigua psiquiatraobtiene, de este modo, un reconocimiento mayúsculo en su adaptación a este medio.

No solo su físico está perfectamente diseñado, también es uno de los integrantes del escuadrón mejor definidos. Incluso sus escenas contienen una espectacularidad que sin necesidad de grandes efectos visuales se nos quedan grabadas en la retina, y sirva como ejemplo su portentosa presentación: en su jaula, a modo de celda, realizando ejercicios acrobáticos que serán toda una referencia futura a la hora de hablar de la película.

Los fans le darán mucho más que un aprobado. Un sobresaliente es la menor nota con la que puede calificarse el logro de Robbie, actriz a la que conocimos en El lobo de Wall Street, gracias a la cual despuntó en el panorama audiovisual norteamericano, pero que se ha convertido en una estrella por méritos propios, algo de lo que puede presumir con más holgura otro de sus compañeros de trabajo, Will Smith, con el que coincidió, además de en esta cinta, en la fallida comedia Focus.

A Margot Robbie solo le faltaría ahora el reconocimiento de la Academia, tal vez no en forma de Oscar, ya que para los votantes parece siempre muy difícil destacar una composición dentro del cine de acción con toques de género fantástico, pero sí con una candidatura a un premio que, siendo objetivos, se merece.

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