Que una película ganara cuatro Oscars suena bien. Que esos cuatro, ya desglosados, fueran a los apartados de dirección artística, montaje, sonido y efectos visuales no está nada mal, sobre todo para quienes los consiguieron, pero saben a poco cuando se desvela que esas estatuillas fueron a parar a En busca del Arca perdida, y que esta obra maestra perdió, nunca mejor dicho, los Oscars a mejor película, director, fotografía y banda sonora, firmada esta última por John Williams y considerada como un verdadero icono de la música del Cine de aventuras.

Sumemos y sigamos: La guerra de las galaxias, el origen de la leyenda nacida en 1977, obtuvo seis premios de la Academia, entre los que se incluyó, esa vez sí, el de John Williams, pero decidieron no proclamarla como la mejor película del año, ni coronar a su director y guionista como el más destacado en ambas funciones. Tal vez George Lucas esté más discutido, pero hoy nadie duda de que su criatura ha sido extremadamente relevante en el tiempo.

Alec Guinnes tampoco ganó como mejor actor secundario por dicho film. Sigourney Weaver también fue ninguneada cuando compitió como mejor actriz por Aliens, el regreso, uno de los mejores trabajos de su carrera, y Charlize Theron, la joya más preciada y alabada de Mad Max: Furia en la carretera, ni siquiera fue nominada cuando la película consiguió diez candidaturas al Oscar.

Todos tenemos asumido que los Oscar suelen decantarse, en sus categorías más importantes, de forma rotunda hacia los dramas.

El cine denominado coloquialmente como friki, las películas de género fantástico, para usar una terminología más profesional, no tienen cabida en los casilleros de película, director, actores o guión. Los conocidos como los premios gordos de la noche, esos ni los rozan.

Está claro que una Academia debe premiar la excelencia, pero que se trate de cine popular, infinitamente más taquillero que un drama intenso, no les quita mérito a las películas que nominan.

Si merecen, a su juicio, otorgarles la candidatura. Pero da la impresión de que los votantes se sienten tranquilos con el simple hecho de haberlas llevado a la final, viéndose más obligados a encumbrar películas que se encuentran entre los parámetros habituales del cine ganador.

Carros de fuego o Annie Hall son fabulosas, pero nadie hubiera protestado porque En busca del Arca perdida o La guerra de las galaxias, respectivamente, les hubieran arrebatado el Oscar de mayor envergadura de la noche.

Ahora se estrena Escuadrón suicida, película que muchos defenderán y que otros tantos, tal vez incluso más que los la amen, se decanten por odiarla. Pero ni un solo espectador discutirá que Margot Robbie está de Oscar. Se apostará por ello y puede que la presión de la opinión pública le dé la oportunidad de ganarlo... con una candidatura. Y ese será, a buen seguro, el punto más álgido de su recorrido en la carrera de premios.

Parece injusto. Es injusto. Mucho tienen que cambiar los Oscar para que pueda dársela por ganadora frente a actrices con papeles en películas dramáticas. Y eso sí que es una pena.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!
Haz clic para leer más