En la categoría de tres mil metros con obstáculos de las actuales Olimpiadas de Río 2016, la etíope Etenesh Diro robó el aplauso y la admiración del público al tomar la decisión de avanzar dos tercios del recorrido sin una de sus zapatillas luego de una inesperada caída que la dejó rezagada en la competencia. Aunque no logró incluirse en el trío ganador, logró superar a cinco contrincantes para finalizar séptima en la competición.

Es una hermosa coincidencia que esta guerrera etíope (como le llaman algunos diarios) emule accidentalmente la historia con la que su compatriota marcara para siempre la historia del deporte medio siglo antes de Río 2016.

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En las Olimpiadas de 1960 que tuvieron lugar en Roma, Abebe Bikila ondeaba por primera vez una bandera etíope en lo más alto del podio olímpico, siendo además el primer africano en conquistar una medalla de este calibre y, como si ya no fuera suficiente hazaña, rompió la marca mundial estableciendo un nuevo récord que permaneció imbatible apenas cuatro años. Sí, fue roto por él mismo en los Juegos Olímpicos de 1964, disminuyendo el tiempo oficial a 2 horas 12 minutos 11 segundos. Pero, a diferencia de Etenesh Diro, la decisión de Bikila fue finamente planeada con meses de antelación.

Compitiendo contra las aves

Nacido el 7 de agosto de 1932, comenzó a correr a los 17 años de edad en su ciudad natal Adís Abeba, hasta que fue apadrinado por el entrenador sueco Onni Niskanen. El sueco logró perfeccionar su técnica de carrera y su resistencia hasta el punto en que estuvo listo para participar en la máxima competición deportiva del mundo, pero quizás el dato más destacado de sus sesiones de entrenamiento es que competía contra aves y mamíferos salvajes.

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El gran Abebe, como se le conoce en su país, solía contar que, para no aburrirse durante las extensas rondas de entrenamiento, se dedicaba a cazar aves o animales salvajes persiguiéndolos decididamente por el campo durante los 42 kilómetros de práctica, a sabiendas de que casi ningún animal de la tierra es capaz de resistir sin detenerse a descansar.

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“Los hombres de éxito conocen la tragedia”

Para las olimpiadas de México de 1968 era toda una celebridad.

El resto de los competidores de atletismo sabían que era el contrincante a vencer, pero la altitud de la geografía jugó en su contra, obligándolo a abandonar en el kilómetro 17 del recorrido.

Un año más tarde sufrió un grave accidente automovilístico en su país natal. Sobrevivió, pero el siniestro lo dejó paralizado de la cintura hacia abajo, por lo que nunca más pudo correr.

Al conocer el dictamen médico que condenaba su carrera, declaró a los medios: “Los hombres de éxito conocen la tragedia. Fue la voluntad de Dios que ganase en los Juegos Olímpicos y fue la voluntad de Dios que tuviera mi accidente. Acepto esas victorias y acepto esta tragedia”.

En octubre de 1973, a la edad de 41 años, Abebe Bikila fallece producto de una hemorragia cerebral, pero incluso la muerte no le impidió seguir cosechando éxitos y gloria:

  • Actualmente, el estadio Nacional de Etiopía lleva su nombre.
  • Expertos e historiadores del deporte insisten en nombrarlo el mejor maratonista de la historia.
  • En 2009 se estrenó la película biográfica The Athlete (El Atleta) que cuenta la vida de Bikila, cosechando 8 premios internacionales como mejor película del año.
  • Y, por supuesto, implantó una marca mundial que posiblemente jamás sea igualada, ganar oro en una maratón olímpica corriendo descalzo.
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