1- Vuelve al curro a mitad de semana: llegar un Miércoles en vez de un Lunes hará mucho más llevadera la incorporación al trabajo. Y si lo haces como hice yo y cuadras tus vacaciones para volver la semana del 15 de Agosto, tendrás la sensación de no volver al curro y sino hacer una pequeña parada en tus vacaciones.

2- Cómprate algo bonito y estrénalo: los seres humanos necesitamos pequeños premios para hacer la vida más llevadera y, de esta manera, rehuir las ganas de asesinar a nadie. Además, es muy probable que hayas engordado, por lo que si no te quieres deprimir mejor gástate unos euros en ropita.

3- No trabajes mucho: acabas de llegar de vacaciones, tienes derecho a estar triste y a meter el pie en la piscina del curro poco a poco. Tu jefe no te podrá decir nada, porque el acaba de vivir lo mismo o lo va a vivir en breve. Nada da más lástima que un ser humano volviendo al trabajo tras las vacas: no seas mendrugo/a y utilízala.

4- Cambia de foto de perfil por una de las vacaciones. Esto no te va a ayudar mucho en la tarea de superar la vuelta al trabajo, pero al menos conseguirás dar envidia a los que te tienen manía y eso produce una dulce satisfacción que te vendrá bien en estos momentos difíciles.

5- Vete de fin de semana: da igual donde sea, puedes ir a la montaña, al pueblo de tu madre o al Retiro de picnic.

Intenta alargar el sabor de las vacaciones en tu paladar aunque sea un engaño; y es que ¿acaso este artículo no lo es?

6- Vacía tu móvil de las fotos del verano: una cosa es intentar prolongar el olor de las vacaciones en tu miserable vida, y otra el masoquismo post-vacatio. Esas fotos son el recuerdo de un tiempo mejor, algo que nunca volverá, un recuerdo que solo te provocará nostalgia y tristeza ¡bórralas insensato!

7- Cambia de peinado: plantéate (por supuesto desde el autoengaño…¡no pasa nada!) el fin de las vacaciones como una nueva etapa. Este periodo vivido de relax e introspección ha hecho de ti una persona con nuevos retos y metas. Has cambiado, ya no eres el mismo/a, y la mejor manera de gritárselo al mundo es cambiándote el peinado.

8- Coge la baja: habla con algún colega médico o terapeuta y que te diagnostique una gastroenteritis trompetera o una profunda depresión. Corres el riesgo de que tu jefe sospeche del fraude, que te eche del trabajo y te quedes en el paro, pero ¿y qué más da? ¡el paro son como unas vacas pagadas en casa!

9- Aféitate las cejas: nada es más “creepy” que ver a alguien sin cejas: si llegas a la oficina sin cejas y sin hablar es muy probable que nadie te dirija la palabra. Así lograrás que nadie te moleste en ese día en el que te gustaría tener una sierra eléctrica para utilizarla contra la humanidad.

10- No vuelvas: se puede hacer si provocas overbooking. Un amigo mío se quedó un mes más en la Habana y lo único que tenía que hacer era quedarse el último en la cola de abordaje al avión ¡además la aerolínea te debe pagar un hotel y dietas!

Bien es cierto que te debes dar un paseo todos los días al aeropuerto, pero de verdad merece la pena.

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