Después de tres años de The Conjuring: Expediente Warren, se ha estrenado exitosamente su secuela. Expediente Warren: El caso de Enfield ha tenido una buena aceptación en taquilla, ya que en el primer fin de semana ha recaudado 1,5 millones de euros, según C. Rull. Además de recibir buenas críticas por parte de profesionales como Luís Martínez de El Mundo, y una puntuación del espectador favorable del 84% en Rotten Tomatoes. Aún así se pueden resaltar algunas diferencias respecto la primera entrega, que ayudan a ilustrar la evolución artística en la filmografía de James Wan.

Algunos aciertos

En este caso, los hechos paranormales no suceden enunamansión casi abandonada, se localizan en Inglaterra, en medio de una ciudad habitada y en una zona concurrida donde se desarrolla la vida cotidiana.

De ese modo, el largometraje adquiere un mayor realismo, que se magnifica con el virtuosismo en los movimientos de cámara. Don Burguess, el director de fotografía del film, como sucede en El Resplandor, muestra unos niños profundamente perdidos que avanzan por el oscuro pasillo de su casa invadida. Una idea sencilla que funciona a la perfección con un ritmo bien tramado en la puesta en escena.

En estas imágenes es donde reside la fuerza del film, en la apropiación y reinvención de los mecanismos narrativos de las películas del género. Expediente Warren: El caso de Enfield respira la atmósfera putrefacta de El Exorcista de William Friedkin y del Poltergeist de Tobe Hooper. Asimismo, la aparición de los medios de comunicación en el argumento del film aporta una perspectiva contemporánea a la historia.

Este esfuerzo de derivación del Cine de terror ha ayudado a enfortecer el estilo propio de James Wan, un director que se está convirtiendo en uno de los autores con más solvencia en el género.

Aspectos a mejorar

El guión excesivamente barroco, con demasiados frentes abiertos, impide profundizar en las tramas principales y ahondar en la psicología de los personajes.

La consistencia del argumento principal mejoraría con la inclusión de más indicios sutiles. Por otro lado, la intención de "serializar" la marca Expedientes Warren de forma coherente resta tiempo fílmico al caso en sí. Y, en algunas ocasiones, los investigadores asumen un protagonismo excesivo, con situaciones demasiado edulcoradas para una película de miedo.

Ciertamente, algunas de estas escenas ayudan a establecerun buen recorrido emocional. Pero hay otras que son innecesarias y que demoran la resolución del film, creando problemas generales en la estructura.

Finalmente, esta segunda entrega se ha producido con un presupuesto de 40 millones de dólares. Exactamente, el doble queExperiente Warren: The Conjuring. Esta estrategia, en términos artísticos no la convierte necesariamente en una mejor película. El realismo en los efectos especiales es francamente bueno y tiene un gran potencial para asustar. No obstante, esta inversiónha disminuido el ejercicio de imaginación visual de James Wan. Una de las grandes virtudes de la primera entrega era el cuidado equilibrio entre aquello que mostraba, y aquello que dejaba intuir.

En Expediente Warren: El Caso Enfield sigue habiendo una dosificación de la información buena, pero no con la genialidad de la primera entrega.

En definitiva, se trata de una buena historia con imágenes potentes que, con un sonido estremecedor, convergen en una película escalofriante. No obstante, la fama del primer film se ha convertido en una arma de doble filo. Atrae al público pero con unas expectativas muy altas que no siempre puede cumplir. En pocas palabras, el homenaje de James Wan a las películas americanas de terror de 1970 y 1980 no pasa desapercibido.

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