Como suele suceder, su carrera, al recordarla hoy los medios, se reduce a pocas anécdotas y a decir de quien fue pareja, incluso sacrificando su carrera artística. La actriz Emma Cohen murió a los 69 años después de un cáncer padecido durante más de medio año.

Su vida fue discreta, lejos de los focos mediáticos que tendría cualquier superestrella del espectáculo. Ella jamás fue carnaza de los programas de cotilleo de la telebasura. Es más, se habría negado a salir en ellos. Le recordarán por su contribución al arte de la interpretación, pero se quedarán en lo superficial y como simple trámite, para quedar bien, pues si no salía nunca en sus programas, para ellos no existía.

Menos mal que para quienes sí nos gusta lo bueno, sí existía. Lo que pasa es que hacía años que no hacía Cine ni series de televisión. Podría haber salido en series, como hacen las actrices de su edad, pero Emma Cohen, después de la muerte en 2007 del actor Fernando Fernán Gómez, de quien fue muchos años su pareja y su musa, que incluso trabajó en varias películas dirigidas por él (“El mar y el tiempo”), no se prodigaba mucho.

Fue una feminista y progresista convencida. Nunca le gustó ver que cuando en Francia, el Mayo del ’68 estaba en su apogeo, en España apenas se sabía de él por que la censura franquista sólo contaba lo que quería. Es más, el NO-DO sólo mostraba aquello como una continua batalla campal, donde los buenos eran los policías.

Esto le desagradó profundamente. En El mar y el tiempo pudo revivirlo.

Fue también la musa del cine de autor español (Roberto Bodegas, Eloy De La Iglesia, Fernando Colomo, etc.), aunque también trabajó con cineastas comerciales y lejos de su estilo e ideología, como el recientemente homenajeado con un Goya de Honor, Mariano Ozores.Esta misma semana, casualmente, se reestrena una película que hizo con su marido, Bruja, más que bruja, que ha coincidido con su muerte.

Ya se reestrenaron otras de él. La lista de películas no cabe aquí, hay que buscarlas en Internet, localizarlas y verlas.

Cohen también fue escritora, empezando en 1983 con Toda la casa era una ventana. También Muerte dulce (1993), Loca magnolia (1996), y entre los últimos, Magia amorosa para desesperadas y desesperados.

Pero los vídeos que más se recuperan de ella, fue cuando trabajó en Barrio Sésamo, cuando se empezó a hacer su versión española, irreconocible como la gallina Caponata, acompañada de otros personajes peculiares, que arrasaron entre los niños del país de aquel entonces. Algo que eclipsa el resto de su legado como artista polifacética.

Su discreción llegó incluso a casi sacrificar su carrera por estar con Fernando Fernán Gómez, al cual respaldó en sus películas, Libros y obras teatrales. Precisamente en 2011, cuatro años después de la muerte del actor, Emma Cohen participó en la adaptación a la radio de Las bicicletas son para el verano, la gran obra teatral de Fernando, estrenada en 1982 y llevada poco después al cine.

Quizá si hubiera querido, podría haber destacado perfectamente por sí misma, pero conociendo la envidia de este país a cualquiera que destaque por sí mismo y se salga de las normas, lo hubiera pasado fatal. Se echa de menos a gente que hace algo artístico de calidad, pero hoy en día, si no sales en ciertos programas de televisión haciendo el imbécil, no se fijan en ti ni en tu obra. Una tendencia, desgraciadamente, ya común incluso en países más cultos.

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