No podemos negar que nos encontramos inmersos en un dominio sutil por la inteligencia artificial. Sobre todo si relacionamos nuestra cotidianidad con la tecnología de la información. Como claro ejemplo de ello tenemos al gran Google que parece ser un agente resolutivo inmediato de nuestras dudas. O también tenemos a Facebook que nos permite “socializar” con las personas. Y en la cultura y los Libros se empieza a desarrollar un cerebro artificial.

Dicho cerebro o algoritmo funciona como un ente que predispone nuestros aparentes gustos en la materia. Y si no se cree, tenemos a Amazon que con su preciado algoritmo que busca día con día un perfeccionamiento en “predecir nuestros gustos culturales”, nos muestra, según ella, los libros que son potencialmente sujetos a nuestro consumo cultural lo cual nos da cierto temor para los amantes de lo fugaz en el comportamiento cultural.

Debemos reconocer que en ese “perfeccionar” nuestros hábitos de consumo existe cierta similitud con lo que Borges nos avisaba en la descripción dentro de su texto: “La Biblioteca de Babel”, en donde existía la posibilidad de que uno pudiera encontrar inmediatamente lo que buscara y lo encontraría la mayoría de las veces; lo diferente es que alguien, o algo, nos diga “qué nos gusta”. En ello el llamado streaming cultural está ganando terreno.

El peligro que corremos es que inconscientemente empecemos a desarrollar una pereza cultural pues nuestro hedonismo está a flor de piel en el ser social actual. Todavía sabemos lo que queremos, aunque poco a poco ese algoritmo, por ejemplo en Amazon, nos va guiando con lo que deberíamos leer.

Y en eso, en primera instancia, se va perdiendo nuestra capacidad de asombro y de husmear en cosas, libros, desconocidos; el aventurero intelectual se va extinguiendo.

Ya nos advertía de manera sutil este tipo de posibilidades Pierre Bourdieur en su obra: “La distinción”, en donde se llegaría al tiempo en que se opacaría y empobrecería la curiosidad intelectual y seríamos inducidos a ciertos comportamientos que sólo obedecen a un mero impulso de consumo.

Parece que se está ganado terreno en ello, nos guste o no aceptarlo. ¿Qué haremos?

Sigue la página Libros
Seguir
¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!