“Esta novela la escribí sin intención de publicarla”. El joven escritor Álvaro Deudero sabe que el primer “truco” para publicar una novela es no escribir pensando en su publicación. Pero también sabe de la desesperanza de ver los escritos guardados en un cajón. Es una historia muy antigua y han sido muchos los grandes escritores cuyas novelas, clásicos hoy de la literatura, se publicaron póstumamente porque vivos no encontraron editor. Por eso, Deudero sabe también que lograr que una editorial se fije en tu libro es una oportunidad que hay que aprovechar.

En su caso ha sido Ediciones de la Torre, y gracias a ellos, su tercera novela, ‘Te quiero, papá’, se ha presentado en la Feria del Libro de Madrid, celebrada entre el 27 de mayo y el 12 de junio en el parque del Retiro.

“Simplemente necesitaba escribir esta historia a modo de catarsis. Tras escribirla, la tuve un año y medio en un cajón. Ya he publicado con varias editoriales y cada una es un mundo. Por cosas del destino, una amiga me comentó de enviarla a esta editorial. Medio convencido por ella, y medio convencido por un gran amigo que siempre me dice: ‘Escribe, escribe, ¡pública, pública!’, llegué allí.”, explica el autor.

Deudero recomienda a los que se desesperan, que la desesperación es "muy buena ayuda para seguir escribiendo y escribiendo”. “Calma, publicar es la parte más aburrida de escribir. Ante todo, escribe, escribe, escribe. Y cuando no puedas más, sigue escribiendo. De pronto, un día, estarás en el lugar adecuado, en el momento adecuado, las estrellas se alinearán, y te verás firmando un contrato (seguramente, al principio, con sólo el 10% de los beneficios para ti, así están las cosas: el escritor de la historia se queda con un euro de cada diez).

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Y también, ¡saca el fuego de dentro y muévete! Busca editoriales que te interesen, llama a sus puertas, mándale mails, sé pesado, insiste, no pares de moverte. Sé fiel a ti mismo. Una vez que escribes y pones el punto final, no se acaba ahí. Mover tu obra y venderla es parte del proceso. Respétate y respeta tu obra”, concluye.

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