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El director ruso Aleksandr Sokúrov (El arca rusa) nos muestra una desconfiada relación entre Franziscus Wolff-Metternich, el oficial nazi encargado de apropiarse de las obras incluidas en el museo del Louvre, y Jaques Jaujard, el funcionario que se encarga de la conservación de la pinacoteca francesa, durante la ocupación alemana de Francia.

Ambos personajes son apasionados al Arte y conspirarán durante la ocupación para mantener lo más intacta posible la colección del museo más importante del mundo, que se encuentra dispersa para protegerla de los bombardeos, incendios y de los antojos de los gerifaltes nazis, entre los que destaca especialmente Hermann Göring, lugarteniente de Hitler y comandante supremo de la Luftwaffe (fuerzas aéreas alemanas).

Francofonia es una película en la que conviven, por un lado, la ficción representada por un marino -que conversa con el propio director- cuyo navío cargado de obras de arte está al borde del naufragio en medio de una tormenta, como si los museos tan solo fueran enormes barcos contenedores que guardaran una mercancía vulnerable a los vaivenes históricos y políticos, como tormentas en el océano, y de otro, el documental (con imágenes de archivo) que muestra la relación entre los personajes históricos del funcionario y el oficial alemán y donde Sokurov reflexiona sobre la cultura europea, el papel de los museos en la conservación del arte y la influencia de la política en la cultura. Durante su recorrido por el museo el director muestra su historia arquitectónica y la influencia de Napoleón Bonaparte que se pasea fantasmalmente por sus salas y pasillos.

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Desde el mes de agosto de 1939, antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia y la declaración de guerra de Francia y Gran Bretaña, y hasta finales de año, 37 caravanas de camiones se llevaron más de 3.600 cuadros y entre los que no podía faltar "La Gioconda", que salió de París el 28 de agosto con dirección al castillo de Chambord en la región del Loira, para posteriormente ira a Louvigny, al convento de Loc-Dieu, al Museo de Montauban y a su destino final: el castillo Montal en Lot, en el sudoeste de Francia. El Louvre reabrió sus puertas el 1 de octubre de 1940 con un aspecto irreconocible. Sólo se abrió parcialmente la planta baja y en muchas salas faltaban muchas obras de arte. Algunas obras fueron sustituidas por réplicas en yeso, como la "Venus de Milo". 

La cinta no pretende ser exacta ni fiel a la historia pero logra que tengamos una mirada diferente respecto al museo mediante sus cambios entre el documental y la ficción dejándonos con más preguntas que respuestas sobre el significado del Arte.

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